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Jueves 21 de julio de 2005

Miguel Ángel Broda: “Argentina puede llegar a tener por delante 20 años mejores que los últimos 30”

El economista define en esta entrevista los cuatro pilares sobre los que se basa –a su juicio– la política económica del gobierno nacional. Además, analiza las perspectivas de mediano y largo plazo del país.

– ¿El corazón de la política económica es mantener el dólar a tres pesos o un dólar alto?

– Yo diría que es uno de los puntos fundamentales. El Gobierno ha elegido una política de proteger el valor agregado local y una política industrial que implica tener un peso depreciado. Por varias razones, por ejemplo cíclicas de estimular el gasto agregado y por una convicción –a mi juicio equivocada– de que con un peso muy depreciado hay un incremento de tecnología porque los bienes transables son los que más derraman sobre el resto. Obviamente, es uno de los pilares del programa.

– ¿Cuáles son los otros pilares?

– Segundo, una confianza muy importante en el rol de intervención del Estado en los mercados, para paliar o compensar algunos de los resultados que dan los mercados. En tercer lugar, tiene, además, un espíritu que cree que las reformas estructurales no son una fuente de crecimiento genuino y que el resto del mundo está equivocado. Digamos, cuando uno mira la teoría del crecimiento económico, para encontrar allí que la moneda local muy depreciada es una causal fundamental del crecimiento de largo plazo probablemente haya que leer unas cuentas páginas y sólo se encuentre alguna mención a pie de página. Sobre estos tres puntos creo que se equivoca. Con respecto al cuarto elemento estoy muy de acuerdo con el Gobierno, que creo hace una buena lectura de la historia. En los últimos 30 años el crecimiento per cápita de la Argentina es cero, y una parte fundamental de ese frustrante y decepcionante resultado es la enorme inestabilidad macro. Es decir, las grandes crisis. La del 82 de la deuda, la del 89 de la hiperinflación o la de la salida de la convertibilidad fueron todas crisis donde la incapacidad de poder financiar los déficits del Estado o la insolvencia externa por no poder sostener los déficits en cuenta corriente nos llevaron a desastres. En este sentido, me parece que solvencia fiscal y solvencia externa son cruciales para este Gobierno.

– ¿Van a poder mantenerlas a lo largo del tiempo?

– Ese es el poblema. Si lo hacen, con moderada inflación y un cierto grado de apertura económica, me da la sensación –aún estando en desacuerdo con los tres puntos anteriores– de que la Argentina puede llegar a tener 20 años por delante mejores que los últimos 30. Es decir, la estabilidad macroeconómica de no tener que alquilar macroeconomistas para predecir el dólar o la tasa de interés en el futuro y en su lugar alquilar ingenieros o expertos en marketing par vender como vendemos más puede llegar a cambiar la historia de crecimiento de la Argentina. El mundo nos está dejando picar la pelota en el área chica. Podríamos llegar a tener un milagro argentino con una buena calidad de política económica. Sin buena calidad de política económica pero manteniendo la estabilidad macro, yo creo que tenemos 20 años con un crecimiento de entre el 3 y el 4% anual, que es muy bueno contra el 0% de los últimos 30 años.

– Es decir que usted plantea un escenario futuro sin crisis fuertes pero con una tasa de crecimiento mucho más baja que la podríamos tener con una economía eficiente.

– Así es. Sin embargo, el resto del mundo ni siquiera cree en esto. He estado en los Estados Unidos exponiendo sobre la tasa de crecimiento sostenible de largo plazo de la Argentina y la mayoría de la gente piensa que no hemos aprendido nada, que no vamos a ser capaces de sostener la estabilidad macro por mucho tiempo, que es el único activo que tenemos, o que las distorsiones que hemos puesto sobre la economía nos llevan a tasas de crecimiento muy bajas, como postula el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Fondo piensa que vamos a crecer un 2% anual. El mismo gobierno cree eso. Yo creo que debemos ser ambiciosos. Además, con la pobreza y la distribución del ingreso tan regresiva que tenemos no vamos a tolerar 20 años con un crecimiento del 3%. Son mucho mejores que 20 años de 0%, pero de todas maneras no es suficiente. Una crisis cíclica crea un millón de pobres en un año. Y luego se necesitan 10 años de buenos deberes para poder eliminar ese millón de pobres.

– Volviendo al corto plazo. Para usted no hay inconsistencias macro. Yo encuentro que hay una inconsistencia en la expansión monetaria para sostener el tipo de cambio…

– La Argentina tiene una política monetaria de tipo de cambio fijo. Y, en realidad, con un tipo de cambio fijo no se puede hacer política monetaria. Se la tuvo inicialmente, cuando se pudo mantener el dólar alto porque se partió de un grado de monetización muy bajo. Después, con muchas reservas en el sistema financiero, se pudo esterilizar una gran parte de las presiones. En el primer semestre del año, por ejemplo, el gobierno emitió 12.000 millones para comprar dólares y esterilizó 13.000. Mientras haya reservas excedentes se puede hacer, pero, obviamente, no es consistente en el largo plazo. No se puede acumular reservas o tener tipo de cambio fijo y, al mismo tiempo, tener metas intermedias de agregado monetario para tener una meta de inflación. Y tampoco se puede acumular reservas internacionales y, conjuntamente, tener un objetivo de crecimiento del crédito al sector privado, que expande la demanda y la oferta agregada. Es decir, esas dos premisas son inconsistentes. De todas maneras, mientas se pueda seguir aumentando la tasa de interés para seguir colocando LEBAC y esterilizar, se puede tener un cumplimiento moderado del programa monetario. Ahora, miremos lo que está pasando ya con el año que viene. Supuestamente teníamos una meta de inflación de entre un 4 y 7%. Sin embargo, el ministro de Economía ya dice que hay que poner entre un 6 y 9% en el presupuesto. Mejor que nos pongamos de acuerdo. Además, si la inflación está entre un 6 y 9%, probablemente las metas de agregados monetarios no dejen contentos al presidente y al equipo de Economía. Y tampoco va a estar contento el FMI. En resumen, es inconsistente tener un cambio fijo y tener un control sobre la política monetaria. Aunque esa inconsistencia es menos grave que la inconsistencia entre el déficit fiscal, el endeudamiento y el shock externo que nos llevó al acabose de la convertibilidad.

– ¿Y se mantendrá la inconsistencia o se va a resolver de alguna manera?

– Se puede mantener a costos crecientes. Creo que lo que va a ceder primero es la meta de agregados monetarios, porque es más fuerte la convicción sobre el tipo de cambio que la convicción del control sobre los agregados monetarios para afectar hacia abajo la alta tasa de inflación que tenemos.

– Es decir, van a sacrificar la tasa de inflación a costa del tipo de cambio.

– Es probable. La inflación promedio en el mundo es de menos de 3%. La tasa de inflación promedio de Latinoamérica es menos de 4%. Nosotros vamos hacia un 10 u 11%, y tenemos por delante ajustes de tarifas y cierta idea de que, por lo menos, frente a los objetivos eleccionarios, es preferible un puntito más de inflación con tal de estimular el gasto agregado. Por lo tanto, tenemos una política fiscal muy expansiva en los últimos seis meses, tenemos una política monetaria expansiva, un peso muy depreciado, una tasa de interés real negativa…

– En realidad, la tasa de interés es negativa medida en pesos pero positiva medida en dólares.

– Argentina es el país del mundo que paga con cobertura a los mercados futuros más tasa de interés sobre la deuda que coloca. Pagamos cuatro veces más que el resto de los países.

– ¿Cómo ve la inversión en el sector real de la economía?

– La inversión pasó de 11 puntos del PBI a 19 puntos. Cuando uno mira las PyMEs y el sector agrícola, están en los récords históricos. La inversión del sector público se duplicó en dos puntos del PBI. Ahora, para crecer sistemáticamente tenemos que invertir entre un 23 y 25% del PBI. Esos cinco puntos que faltan es muy simple saber dónde están. Faltan entre dos y tres puntos de las empresas privatizadas. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que Telecom invertía 1.000 millones por año y ahora sólo 100. Y faltan dos o tres puntos de las empresas grandes que creen que no vamos a mantener la estabilidad macro o que está sin definir cuál es la estrategia de gestión de largo plazo. © www.economiaparatodos.com.ar




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