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lunes 1 de septiembre de 2014

No dejan pagar importaciones y crece el malestar

No dejan pagar importaciones y crece el malestar

El tema que más preocupó la semana pasada fue la decisión del BCRA de frenar el pago de las importaciones realizadas por grandes empresas

Panorama argentino

El tema que más preocupó la semana pasada fue la decisión del BCRA de frenar el pago de las importaciones realizadas por grandes empresas, la mayoría de ellas multinacionales que fabrican en nuestro país utilizando insumos comprados en el exterior, siendo las más afectadas las de los sectores automotriz y productos electrodomésticos. Por supuesto, las decisiones del ente monetario al respecto no se basan en normas vigentes dictadas por la entidad sino que resultan de comunicaciones verbales con el ya habitual estilo agresivo y autoritario que las caracteriza. Pero lo más grave del caso es que todas las DJAIs correspondientes a los pagos solicitados poseen la autorización de la AFIP, según la normativa vigente, con lo cual el Gobierno incurre en una grave intromisión. La empresas dicen que han agotado los límites de financiamiento interno a cargo de sus casas matrices del exterior y que ahora el Gobierno les obliga a que los pagos los hagan a través del sistema denominado en la jerga financiera «contado con liquidación», que tiene un costo mayor superior al 50%. Mientras, la industria argentina lleva ya doce meses seguidos de caídas interanuales. En julio, según el INDEC, el estimador industrial bajó 1% con respecto a 2013, confirmándose que la recesión no cede y las expectativas no mejoran. Por su parte, el BCRA informó el viernes que una semana antes de cerrar el mes, la Base Monetaria acumuló una expansión de 6,7%, llegando a 24.939,5 millones de pesos y, superando los $ 21.682,7 millones de creación de dinero de junio, sumando así la Base Monetaria  su máximo histórico de $ 396.608,2 millones. Si esa cifra se la divide por la cantidad de reservas, unos USD 28.612 millones, el tipo de cambio de convertibilidad sería de $ 13,8616. El juez Thomas Griesa convocó a una nueva audiencia para el 10 de septiembre en Nueva York sobre el caso de la deuda argentina, accediendo a un pedido hecho por los abogados del fondo buitre NML que objetan procedimientos del Citibank, al que el ministro de Economía Axel Kicillof amenazó con quitarle la autorización para operar en la Argentina, cuando la entidad cumple 100 años en el país. Cabe recordar que la semana pasada el BCRA revocó la autorización del The Bank of New York Mellon. Y en ese escenario en el que continúa reinando la inseguridad y la incertidumbre el MULC argentino trata de sobrevivir, fuertemente maniatado por la acción del BCRA que maneja el valor de nuestra moneda sin parámetros realistas ni fundamentos económicos. El mercado, a pesar de tener un horario de funcionamiento entre las 10 y las 15 horas, sólo opera realmente en las dos últimas horas, en espera de conocer las operaciones que va aprobando el ente monetario y qué va hacer con el tipo de cambio. Esa situación ha motivado que las ofertas de compra y venta de dólares que ponen las entidades bancarias en los sistemas electrónicos SIOPEL y MEC aparezcan con spreads muy altos, debido a la desinformación reinante y al aumento del riesgo que convive con el sistema. Así, el volumen transado entre las entidades bancarias fue de USD 685 millones al cabo de la semana, con un promedio diario de USD 137 millones, un 21% menor al del similar período anterior. Pero sorpresivamente, la semana pasada el BCRA interrumpió la diaria devaluación de nuestro peso, al punto de que al cabo de las cinco jornadas sólo lo hizo caer un 0,01% frente al dólar, al fijar el Banco Nación el viernes pasado su cierre vendedor de transferencia en $ 8,4010, quedando la devaluación de agosto en el 2,3% y en el año 28,8%. Las reservas siguen cayendo, esta vez USD 169 millones en la semana, habiendo perdido USD 391 en el mes y USD 1.987 millones en los primeros ocho meses del año. Por su parte, el BCRA pudo comprar en el mercado solamente unos USD 45 millones.

Panorama internacional

El repunte de la economía de los Estados Unidos en el segundo trimestre fue más robusto de lo inicialmente estimado, lo que sitúa de nuevo en la senda correcta a la recuperación de la primera potencia del mundo. En efecto, según lo anunció el jueves pasado el Departamento de Comercio estadounidense, el PIB en el segundo trimestre creció a un tasa anual desestacionalizada del 4,2%, siendo este dato superior a los estimados. Pero hay que tener en cuenta que la peor recesión desde la Gran Depresión finalizó en junio de 2009, pero la recuperación ha sido irregular y reprimida. En este sentido, es cierto que resultó un dato negativo el del primer trimestre, cuando el PIB se contrajo 2,1% por el desplome de las exportaciones y la ralentización del consumo. Mientras, las compañías estadounidenses registraron mayores beneficios durante los últimos tres meses y este repunte calmó las preocupaciones de una prolongada desaceleración o de, incluso, una nueva recesión. De todos modos, el crecimiento medio de la economía en el primer semestre del año fue de un débil 1,05%, lo que empaña las esperanzas a corto plazo de una aceleración sostenida que lleve a los Estados Unidos a recuperar el crecimiento necesario para ratificar su condición de primera potencia del mundo. Este, precisamente, es el motivo por el que la Fed está dando indicios de que recién a partir del año que viene elevará las tasas de interés gradualmente, un cambio que exige un análisis cuidadoso por parte de los inversionistas y algunos de ellos creen que ya hay que ir preparándose para ello. Y con respecto a lo que pasa del otro lado del Atlántico, el euro se hundió el lunes pasado hasta marcar 1,3191, su nivel más bajo en 11 meses en medio de apuestas de los inversionistas de que el BCE mantendría la debilidad de su moneda para estimular la todavía anémica economía de la eurozona. Y una muestra clara de la situación que se vive en el continente europeo fue el dato sobre la confianza empresarial en Alemania, que cayó por cuarto mes consecutivo en agosto, lo que sugiere que las preocupaciones sobre la crisis de Ucrania y el impacto de las sanciones contra Rusia y su reciente intervención militar en la zona de litigio están golpeando con fuerza a las empresas de la mayor economía de la Unión Europea y hace subir el riesgo, favoreciendo la subida del dólar. Y ese escenario el euro se movió durante la semana pasada entre 1,3130 y 1,3220, cotizando al cierre del viernes en el mercado de New York a 1,3132 dólares.

Fuente: http://www.abcmercadodecambios.com/