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Jueves 2 de junio de 2005

Pases cortos 12

Apuntes sobre la Argentina, los argentinos y la realidad de todos los días.

REALIDADES: De una nota de Jorge Oviedo en el diario La Nación surge que, durante el año 1997, en una de sus tantas visitas al país, el entonces director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Michel Camdessus, señalaba ya su temor de que, a pesar del crecimiento económico de nuestro país, la distribución del ingreso no mejoraba y, por el contrario, crecía el desempleo entre los más pobres, lo que producía una profunda inequidad que podía ir en aumento y haría posible, de no solucionarse, el ingreso de políticas demagógicas y populistas. Camdessus incitaba a la dirigencia a discutir estos temas y preocuparse por ello. De hecho, con el tiempo tuvo razón y el desastre fue peor a lo pensado. Lo interesante es que Camdessus es un hombre profundamente católico, de derecha y, a mayor abundamiento, maneja un perfecto español y nos conoce, pues no en vano está casado con una argentina. En ese entonces cumplía funciones en empresas del Estado Alberto Fernández y en su provincia Néstor Kirchner era gobernador. Y como corresponde a los oportunistas de siempre, no hicieron absolutamente nada, ni siquiera un discurso sobre el tema. Al contrario, el de Santa Cruz disfrutaba de la renta de sus plazos fijos en el exterior y las regalías de la venta de YPF. Durante la recesión de 1998, el porcentaje de gente sumida en la pobreza se calculaba en el 22%; en el 2001, el 32%, y hoy, en el 42%. Y no hay visos de que “amaine”, a pesar de los comentarios de los voceros del Gobierno y de los medios que lo acompañan (casi todos). Por eso, cuando se escuchan los elogios comprados sobre la figura presidencial y sus funcionarios, más el regodeo hasta obsceno que ellos mismos se dispensan sobre sus cualidades administrativas, uno se sorprende e indigna. Son otras realidades, la del oropel y el sobresueldo, contra el sueldo en negro apenas de supervivencia del hombre pobre, de ese 42% resignado y triste al que las políticas oficiales con sus cargas impositivas leoninas ni siquiera le dan una mano para que lo blanqueen. Gobierno rico, pueblo pobre y sin acceso a la educación.

¿QUO VADIS, BLUMBERG?: El Ingeniero Blumberg arma una manifestación en protesta contra la impunidad. Pero, ¿qué considera Blumberg es impunidad? ¿El fallo que dictó la excarcelación de Alsogaray?, ¿el fallo que dejó sin efecto la prisión preventiva de Chabán? Se equivoca este señor, impunidad es otra cosa. Se puede estar de acuerdo o no con un fallo judicial y hay instancias para recusarlo, es cortar el hilo por lo más delgado. Es una posición cómoda y facilista y hasta me animo que anarquista, ya que cuando se va contra una institución como el Poder Judicial en su conjunto, se están alentando los juicios populares y se le hace el “caldo gordo” al Ejecutivo, que con ansias hegemónicas disfrutaría con fervor arrogarse el poder de justicia. Impunidad es girar fondos públicos al exterior y hacer uso de ellos y no rendir cuentas. Impunidad es enriquecerse en la función pública y no ser juzgado por ello. Impunidad es pretender dictar leyes retroactivas para evitar que funcionarios sean investigados, o las famosas leyes secretas. Impunidad es tomar una comisaría y no ser sancionado. Impunidad es no hacerse responsable del desastre de Cromagnon y echarles la culpa al gerente y a los cantantes. ¿No se preguntó Blumberg por qué de un día para otro se clausuraron el 90% de los boliches después del terrible accidente? ¿Quiénes son los responsables de autorizar el funcionamiento de estos locales públicos? Me parece que la cosa va más por allí. También, ¿se puede creer en un juicio por jurados en una sociedad tan vaciada de contenido y de ausencia absoluta de valores como la nuestra? ¿Qué busca Blumberg con esto? Culpables, lo sean o no, quiere personas físicas presas. Habla también de García Belsunce (¡!), cuando ya los medios, y por ende la opinión pública, han castigado sin piedad y sin juicio previo al marido. Creo que el ingeniero Blumberg está dando un gran paso en falso, espero que no haya sido copado.

¿INGRATO, YO?: El inefable Aníbal Fernández descalificó a Hilda Duhalde diciendo “que no tenía altura política para opinar sobre dichos del presidente y menos criticarlo y que no debía inmiscuirse en estos temas…” (haciendo referencia a las críticas de Kirchner a la alianza formada por López Murphy y Mauricio Macri). Aníbal Fernández fue jefe de Gabinete en la presidencia de Eduardo Duhalde y luego ministro de la Producción (¿producción de qué?). Anteriormente, había sido ministro de Trabajo (¿trabajo de qué?) de Ruckauf, secretario de Gobierno de Díaz Bancalari, todo desde 1991 cuando fue electo intendente de Quilmes. También en los 80 estuvo en el Concejo Deliberante de Quilmes y en el Municipio de Florencio Varela. Un típico exponente “todo terreno” de la función pública de la década del 90 y duhaldista de la primera hora. De la mano de éste, está ahora como ministro del Interior de Kirchner. Nunca en sus funciones anteriores criticó a la que fuera primera dama y referente ineludible de la preocupación social de la administración Duhalde. Hoy, la defenestra y descalifica con términos de una bajeza poco común en un funcionario con determinada educación que le debería ser exigible por los cargos que ocupa. Aníbal, hoy kirchnerista de la primera hora (¿?), tampoco tiene memoria o la ha perdido.

IMAGEN PRESIDENCIAL: Una de las virtudes que los analistas le otorgan a Kirchner, en estos dos años de gestión, es haber consolidado la imagen presidencial, la imagen de un ejecutivo fuerte como un elogio a este presidente. Personalmente, me parece un error de concepto: lo que se ha logrado no es un ejecutivo fuerte, es un personalismo fuerte en desmedro de los demás poderes, que han sido maltratados con impunidad por esta gestión, por eso es récord la cantidad de DNU (decretos de necesidad y urgencia), por eso no le interesa que el Congreso legisle y opina demagógicamente sobre fallos judiciales. Y a “contrario sensu” de lo que opinan los politicólogos, creo peligrosísimo este elogio de la personalidad y poder presidencial con el eufemismo de “un ejecutivo revitalizado”. Las democracias y libertades han sufrido mucho a consecuencia de estos personalismos. © www.economiaparatodos.com.ar




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