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lunes 3 de mayo de 2010

¿Qué quiere decir “nacional y popular” hoy?

Estas dos palabras que se han puesto de moda en el discurso cotidiano pueden esconder peligrosos conceptos o bien una verdadera visión de cómo alcanzar un futuro mejor.

El jueves pasado el ex presidente Kirchner se reunió con el bloque de Diputados oficiales para lo que muchos dicen fue una despedida encubierta del bloque para encarar su candidatura a la UNASUR y su posterior carrera presidencial. Será una despedida del sillón pero no de los fueros: Kirchner ya gambeteó -con la ayuda de su propulsor, Correa,- la instalación obligatoria en Quito y permanecerá en Puerto Madero aun cuando sea elegido en la Unión Sudamericana. Es paradójico, pero si llega a ser confirmado como Secretario General, su período comenzará con una trasgresión a la obligatoriedad de la residencia en la sede que indica el reglamento.

Pero la idea de este comentario no radica en lo que hará Kirchner desde allí, sino en el mensaje que les dejará a los diputados de su bloque. Dicen que les encomendará seguir defendiendo el proyecto “nacional y popular”.

¿Qué es hoy lo “nacional y popular”? ¿Es acaso la inflación que todos los días arroja a más familias por debajo de la línea de la pobreza? ¿Es el aislamiento de la Argentina, cuyo peso en el mundo es imperceptible?, ¿es el imperio de la bravuconada, el atropello y la pretensión de instalar una idea única?, ¿es la aspiración a monopolizar las ideas a partir de la inexistencia de un periodismo realmente independiente?, ¿es el reinado de una rispidez social que apunta a vivir entre aristas puntiagudas que lastiman al que se acerque demasiado?, ¿es la preponderancia de la fuerza sobre la razón?, ¿es el grito destemplado, el insulto y la falta de categoría?, ¿es la grosería pública, lo soez y el vocabulario orillero del arrabal?, ¿acaso alguien confunde lo “nacional y popular” con unos modales rayanos en el idioma de las cárceles?, ¿será el chabacanerismo, la falta de respeto, el vale todo, la impostura? ¿Acaso alguien supone que para ser “nacional y popular hay que ser un impresentable maleducado que anda a las puteadas por la calle?, ¿de dónde deriva la creencia que solo lo bajo y vulgar es “nacional y popular”?, ¿tan poco respeto tenemos por nosotros mismos?

¿“Nacional y popular” es desconocer las instituciones de la Constitución y pretender reemplazarlas con fantochadas “populares” como los “juicios” en las plazas y los escraches a personas de carne y hueso?, ¿son todas estas impudicias lo “nacional y popular”?

¿O serán las abiertas declaraciones de odio de unos contra otros?, ¿O tal vez la instalación de un discurso racista en la Argentina, de “negros” contra “blancos”, cuando, en realidad, no somos ni lo uno ni lo otro?

¿Será la concentración de la riqueza, el crecimiento de las villas miseria, la escasez de horizontes, la expansión de la droga, la impunidad del crimen?. ¿Será la falta de respeto a las formas, el desdén por las tradiciones, la inclinación por lo aluvional?

Sería tener un concepto muy bajo de la “Nación” y del “Pueblo”, si creyéramos que lo “nacional y popular” es todo esto. Confundir lo “nacional y popular” con la incultura, la brutalidad, la grosería, la falta de jerarquía, la bravuconada de palabra y de hecho, es subestimar a la nación y al pueblo argentinos. No es necesario caer en esas bajezas para ser “nacional y popular”.

El verdadero defensor de lo “nacional y popular” será el que de verdad pueda mejorar el nivel de vida de los que están peor sin empeorar el nivel de vida de los que ya habían logrado mejorar. No es “nacional y popular” jorobar a unos para mejorar a otros.

Será el que pueda hacer convivir en paz a un pueblo sin divisiones y con un mismo objetivo aunque colorido por la diversidad de ideas que puedan expresarse con libertad y con tranquilidad. Será el que pueda ofrecer una calle segura para los chicos que van a la escuela y una escuela en donde se enseñe la convivencia y no el odio.

El “nacional y popular” será el que le devuelva al argentino el orgullo de ser argentino en el exterior, será el que prestigie el concepto de la Nación Argentina; será el que vuelva a poner al país en el mapa de las naciones razonables.

Que la Argentina haya sido llevada a niveles profundos de confusión sobre lo que deberían ser los significados de estas palabras, hablan de por sí del daño enorme que se ha perfeccionado. Ojalá estemos a tiempo de repararlo. © www.economiaparatodos.com.ar

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