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Jueves 23 de marzo de 2006

Una condena poco creíble

Resulta poco convincente que quienes se autodefinen como los paladines de la lucha por el respeto de los Derechos Humanos sean también amigos de un dictador como Fidel Castro e insistan en definir a los guerrilleros terroristas como jóvenes idealistas que luchaban por una sociedad más justa.

En esta revisión del pasado que permanentemente nos propone el presidente Kirchner hay algo que resulta bastante obvio: nadie en su sano juicio puede estar a favor de torturar gente, hacerla desaparecer o de tirar a un ser humano vivo desde un avión. La defensa en juicio, el debido proceso y el respeto por la vida y la libertad de las personas es una bandera que nadie puede dejar de respetar. Justamente el liberalismo fue una lucha por limitar el poder de los gobernantes, para garantizar no sólo el derecho de propiedad, sino también los derechos civiles más elementales.

Si aceptamos que nadie puede ser privado de su libertad sin juicio previo, que ese juicio tiene que tener un proceso que garantice un proceso justo, que nadie puede ser condenado por pensar diferente y que la tortura es inadmisible, la condena al golpe del 24 de marzo de 1976 por parte del gobierno y de los llamados organismos de Derechos Humanos tiene varios problemas que la hacen poco creíble. Es decir, ciertos comportamientos del gobierno y las críticas a la violación a los derechos mencionados que surgen de la izquierda lucen muy pocos convincentes.

La primera cuestión que me hace dudar de la convicción que puede tener Kirchner y la izquierda en general sobre la defensa de los Derechos Humanos es la forma en que idolatran a un déspota sanguinario como Fidel Castro. Todo el mundo sabe que Fidel encarcela, asesina y tortura a todo aquel que tenga ideas diferentes a las de él. Cuba ha sido transformada por Fidel en un gran campo de concentración del que nadie puede salir. Y justamente fue Fidel Castro el que en los 70 entrenó y financió a los grupos guerrilleros que querían establecer un régimen sanguinario como el que todavía lidera el anciano dictador cubano. Es decir, Fidel los financió para que tomaran el poder y aplicaran el terrorismo de Estado en la Argentina. De manera que Kirchner, Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, por citar sólo algunos ejemplos, no son creíbles en la defensa de los Derechos Humanos en la medida en que no emitan su más enérgica condena al régimen de Fidel Castro. Y si no quieren condenarlo públicamente, por lo menos que no se abracen con el dictador y le tiren flores como acostumbran hacer. Que por lo menos tengan un poco de pudor y respeto por todos aquellos cubanos que viven sometidos por una de las dictaduras más sanguinarias y largas de la historia contemporánea. Digamos, por el terrorismo de Estado más largo de este siglo.

La segunda razón por la cual no es creíble la defensa de los Derechos Humanos que enarbola Kirchner tiene que ver con el arbitrario corte histórico que se hace sobre el terrorismo de Estado. Deliberadamente se pasa por alto el terrorismo de Estado llevado a cabo durante el gobierno de Juan Domingo Perón e Isabel Perón. La “Triple A” fue una organización que realizaba terrorismo de Estado, secuestrando y asesinando. Y la “Triple A” nació y actuó bajo el tercer gobierno de Perón y continuó luego de su muerte bajo la presidencia de Isabel Perón. López Rega, entonces ministro de Bienestar Social (toda una ironía el cargo), controlaba a grupos que actuaban al margen de la ley. La pregunta es: ¿por qué es malo el terrorismo de Estado a partir del 24 de marzo de 1976 y no es condenable el que ejerció el gobierno peronista, antes del golpe del 24 de marzo? De la misma manera que cabría preguntarse: ¿por qué no es condenable públicamente el terrorismo de Estado que ejerce Fidel Castro? ¿O será que para Kirchner, Bonafini, Carlotto y demás supuestos defensores de los Derechos Humanos estos derechos sólo rigen para los sectores ideológicos afines a su pensamiento pero no valen para los que piensan diferente a ellos? ¿Alguna vez Kirchner condenó la tortura y asesinato de militares, policías, empresarios y dirigentes sindicales por parte de las bandas terroristas?

¿Qué es lo que buscaban ERP, Montoneros y demás bandas terroristas? Establecer una dictadura que aplicara el terrorismo de Estado al estilo estalinista. Su objetivo no era otro que terminar con la democracia representativa y el sistema republicano de gobierno mediante el uso de las armas. Esas bandas ni siquiera pueden argumentar que peleaban contra un gobierno de facto dado que la orgía de sangre en que sumergieron al país comenzó mucho antes del 24 de marzo de 1976. Al respecto cabe recordar la matanza de Ezeiza, cuando las facciones fascistas y marxistas del peronismo se enfrentaron en los bosques de Ezeiza y dejaron gente colgada de los árboles, mientras otros torturaban a sus enemigos en algunos sectores del aeropuerto. A punto tal llegó esa masacre que Perón, que venía de España, tuvo que aterrizar en la base aérea de Morón por la violencia descontrolada en que había caído Ezeiza.

También hay que recordar que tanto ERP como Montoneros continuaron con sus acciones de violencia durante el gobierno de Perón dado que no habían conseguido coparle el partido al general golpista. Porque también es bueno recordar que Perón nació a la vida política del país complotando para llevar a cabo un golpe de Estado del cual él fue partícipe. Y luego fue miembro de ese gobierno surgido del golpe. El mismo partido político nacido del golpismo que le brindó punteros, cajas y estructuras para llegar a la presidencia de la Nación al actual presidente. Si tanto repudio le merecen a Kirchner los golpes de Estado y el terrorismo de Estado, ¿por qué aceptó el apoyo de un partido político que aplicó el terrorismo de Estado y el golpismo como formas de llegar y utilizar el poder?

Francamente, no me resulta creíble alguien que condena el terrorismo de Estado pero no emite una sola palabra de reproche hacia las bandas terroristas que tuvieron un grado de desprecio tan grande por la vida como para llegar a asesinar a niños entre los que se contaba la hija del capitán Viola, que murió ametrallada por las armas terroristas, o la hija de Lambruschini, que murió hecha pedazos por las bombas terroristas. Y esos asesinatos fueron perpetrados para establecer una dictadura que aplicara el terrorismo de Estado, porque para ellos matar a niños inocentes no era un problema con tal de alcanzar su objetivo de tomar el poder por las armas.

Claro, las bandas terroristas primero intentaron usar al Partido Justicialista para infiltrarlo y tomar el poder, mientras que Perón usó a los terroristas para su propio beneficio. Cuando los sectores fascista y marxista del peronismo descubrieron que sus posiciones eran irreconciliables, se desató la orgía de sangre que todos conocemos.

Si históricamente la represión ilegal no comenzó el 24 de marzo de 1976, ¿por qué ese empeño en borrar el resto de la historia? ¿Por qué hacer un corte en el 24 de marzo de 1976? ¿Por qué ese machacar para tratar de presentar a todos los militares como asesinos y a los terroristas como jóvenes idealistas que querían la democracia y la libertad? Porque si se destapara todo lo que ocurrió antes del 24 de marzo llegaríamos fácilmente a la conclusión de que hubo sectores políticos, sindicales y terroristas que hicieron lo imposible para forzar el golpe del 24 de marzo de 1976.

En definitiva, Kirchner enarbola la bandera de los Derechos Humanos. Me parece perfecto. Lo único que todavía le falta demostrar es que está convencido de que los derechos humanos son para todos. No solo para la izquierda.

Mientras no dé muestras categóricas de defender en serio los Derechos Humanos y siga haciendo caprichosos cortes históricos para juzgarlos, su condena a la violación de los derechos es muy poco creíble. © www.economiaparatodos.com.ar




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