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Viernes 25 de julio de 2014

Una estrategia basada en la represalia

Una estrategia basada en la represalia

Desde el punto de vista estratégico, el concepto de inferioridad o superioridad carece de sentido en una guerra que se libre a todo o nada.

Todos tenemos cierta capacidad para destruir a otros dentro de la sociedad. Lo que habría que

distinguir en cada caso es qué debería considerarse como un disparo de advertencia y qué sería una represalia limitada, ya que un ataque estratégico que contemplara una represalia total eliminaría de un plumazo cualquier hipótesis de conflicto limitado.

¿Qué significa para nuestro país el entredicho con los acreedores que quedaron fuera del canje de deuda en 2005?

¿Amerita disparos de advertencia, ataque estratégico o total?

Parecería que el gobierno, sin advertirlo, ha “quemado” los dos primeros cartuchos por falta de idoneidad política, jurídica y económica. Por lo tanto, se halla enfrentado ahora (como parte de una pésima hipótesis inicial), a un conflicto en el que utiliza métodos que corresponden a una represalia total, lo que preanuncia la POTENCIACION DEL CONFLICTO MÁS ALLÁ DE CUALQUIER RACIONALIDAD QUE PUEDA SER IMAGINADA.

Si nos atenemos al parte de las noticias oficiales, deberíamos concluir que la relación existente entre nuestros abogados en New York y quienes tienen un fallo a su favor (mal que nos pese) en contra de la Argentina, han comenzado una fase “mortífera” en las negociaciones, por expresas instrucciones de la Presidente y su “Sancho Panza” Kicillof. Ambos dando muestras -como es habitual en ellos-, de intolerancia y soberbia, desoyendo la enfática exhortación del Juez Griesa que evidencia su absoluto desinterés por colocar a la Argentina al borde de un default.

Ha demostrado su paciencia durante once años en los que solo recibió del gobierno kirchnerista indiferencia y admoniciones.

¿Quién saldrá perdidoso a la corta o a la larga?

Seguramente nuestro gobierno. Sobre todo, si se observan los estragos propagandísticos que desparrama la obsesión con que los

“negociadores” delegados por Kicillof (una fruta demasiado verde para

esta cosecha), están tomando decisiones que se alejan totalmente de cualquier “réplica flexible”.

Muy probablemente por ello, dicen que Cristina habla de su ministro de economía atribuyéndole virtudes de un “genio”. Quizá por ser la única de sus “espadas” que se mantiene encerrado ideológicamente a piedra y lodo en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad del gobierno kirchnerista de los últimos años, sin importarle un comino los daños colaterales que provoquen sus desplantes.

El avance progresivo de los improperios del ministro (dedos en alto incluidos), llevan la intención de “detonar” en los ambientes en los que todavía hay quienes creen las falsedades con que se decoró el plato “a la carta” (siempre sopa) servido invariablemente en el restaurante de Néstor y Cristina, haciendo caso omiso del gusto de los comensales.

Dicho plato “popular” se vendió como si tuviera poderes afrodisíacos, y suponemos que quienes lo ingirieron (muchos a regañadientes) pensaron que desarrollarían una musculatura intelectual tan “inflada” como los bíceps del inolvidable Popeye.

El gobierno, utilizando sus cantilenas habituales, trata de expander en estos días la onda de su batalla no convencional, asegurando que de no triunfar su tesitura terca y obcecada caeríamos en manos de quienes se irían sumando a la “batalla”, provocando la llegada de barcos de asalto llenos de “buitres” armados al puerto de Buenos Aires.

Si fuera posible abstraerse por un rato del nuevo sainete montado como nube de humo para tapar otros mil problemas, tendríamos ocasión de tomar estos acontecimientos como una muestra más de ciencia ficción en un escenario montado por mentes perturbadas.

¿Volveremos a ser nuevamente algún día un país más sencillo, con gente que no esté dispuesta a tolerar el palabrerío de ciertos gobiernos delirantes que emergen de una corporación política decadente y rapaz?

¿O nos seguiremos hundiendo en la irrelevancia a la que hemos accedido sin que nadie nos empuje?

carlosberro24@gmail.com