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Jueves 14 de diciembre de 2006

Atlanta, la otra puerta de Estados Unidos

La capital del estado de Georgia, con el aeropuerto más grande del mundo en tránsito, se presenta para Latinoamérica –en general– y para la Argentina –en particular– como la otra gran puerta de entrada a Estados Unidos, gracias a los vuelos directos de Delta Airlines.

Es moderna, típicamente norteamericana, está rodeada de bosques e interconectada por un sistema de transporte público modelo, el MARTA (Metropolitan Atlanta Rapid Transit Authority), que combina cursos de trenes, subtes y ómnibus que llevan a todas partes de un modo cómodo, accesible y rápido.

Transformada en una especie de boom de los negocios, la ciudad comenzó a atraer hace unos 25 años a las sedes centrales de las empresas más importantes del país. Entre ellas, deciden su futuro allí The Coca-Cola Company, UPS y la CNN.

En Atlanta también nació la leyenda, la obra y los logros de Martín Luther King, el líder de los derechos civiles en contra de la segregación racial. Aún se conserva el vecindario donde comenzó su predica de igualdad. Hoy, el lugar es escenario para el Centro Martín Luther King, levantado directamente enfrente de donde descansan sus restos y los de su esposa.

Otro descendiente ilustre del Estado, el ex presidente Jimmy Carter, levantó su Biblioteca Presidencial aquí, como es costumbre de todos los presidentes una vez que dejan el Ejecutivo. Allí pueden consultarse documentos de la época en que fue presidente y es posible acceder a testimonios de una época difícil para el país, como la crisis de los rehenes en Teherán con la llegada del Ayatollah Komhini al poder en Irán.

Entre otras atracciones, Atlanta es la sede de un curioso acuario. Primero, porque es el más grande del mundo en términos de galones de agua almacenada, especies bajo cuidado y dimensiones físicas. Pero, además, porque no está construido en una ciudad costera, sino en una que ve la costa desde más de 300 km.

La compañía Coca-Cola tiene su display para el público admirador de su memorabilia. En el centro de la ciudad se recorre un itinerario armado para los que quieran saber más de la bebida más famosa del mundo. Su historia, sus comerciales, mundiales, sus presentaciones en los distintos países. Por allí aparece una foto de los años cuarenta en Córdoba, Argentina, con improvisados vendedores ambulantes del elixir de color marrón. Audiovisuales y un store de recuerdos imperdibles completan el paseo.

Lo mismo puede hacerse en el impresionante centro de la CNN, que ofrece un recorrido por el Centro Mundial de noticias con los programas en vivo al aire en el mismo momento en que se cumple el recorrido, tanto en la señal nacional como en la internacional y tanto en inglés como en español. Uno puede terminar la visita en una tienda de recuerdos con toda la parafernalia de las noticias transformadas en anotadores, lápices, jarros de café, remeras, lapiceras, en fin, todo lo que uno pueda imaginar con el inconfundible logo de la CNN.

El aeropuerto constituye un capítulo aparte. Llamado Hartsfield Jackson en honor a dos intendentes de la ciudad, está ubicado estratégicamente en un centro nodal del país. Ninguna ciudad importante de los Estados Unidos esta a más de dos horas de vuelo de allí y su infraestructura sorprende. Parecido más una especie de gran centro comercial en donde aterrizan y despegan avisones a razón de uno cada minuto, el aeropuerto está dividido en siete terminales unidas por un tren que a uno le da la impresión de ser un subte urbano. En los distintos “concourses” uno puede encontrarse con las marcas más reconocidas del mercado para hacer compras de último momento o para comer antes de embarcar.

En Atlanta se puede comer un bife de búfalo en el mismísimo restaurante de Ted Turner en el centro de la ciudad. Es una experiencia única. Hecho a la perfección, nos cuentan que la utilización de esa carne contempla el cuidado del ambiente para seguir contribuyendo a la conservación de la especie, algo que parece acompañar la prédica de su dueño.

Atlanta no sólo es un trampolín de salto al resto de los Estados Unidos y del mundo. Sus múltiples atracciones, su gastronomía y su touch sureño la convierten en un lugar de visita por sí misma, donde es posible entremezclarse, aunque sea por unos días, en una auténtica expresión de la cultura americana y vivir por ese tiempo como uno más de ellos. © www.economiaparatodos.com.ar


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