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jueves 28 de julio de 2005

Con los impuestos de los argentinos, nace un canal de TV marxista

La flamante cadena televisiva Telesur ya hizo su debut, con una propuesta de contenidos claramente ideológica e identificada con el marxismo y el socialismo.

El domingo 24 de julio comenzó a transmitir, desde Caracas, la caótica metrópoli “bolivariana”, una joven cadena televisiva de marcada tendencia socialista-marxista.

Se trata de Telesur, una empresa integrada con aportes de los gobiernos de Fidel Castro, Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez. Todo un sugestivo grupo, sospechoso hasta la médula. El probable común denominador que los une es obvio: la visión del socialismo marxista acerca de lo que ocurre en el mundo y en la región. La empresa está siendo financiada, lamentablemente, por los impuestos que alimentan las arcas de los gobiernos que integran la empresa. Entre ellos, los suyos -lector- y los míos también.

El mismo pre-parto del la nueva emisora interestatal fue todo lo difícil que se esperaba y envió una señal inequívoca de lo que Telesur se trae realmente entre manos.

Ante las llamadas “emisiones de prueba”, el canciller de Colombia, Camilo Reyes, no pudo ocultar su comprensible enojo. Y no era para menos. Porque allí, como cabía anticipar, se dio espacio nada menos que al líder histórico de las FARC, Manuel Marulanda Vélez, más conocido como el brutal “Tirofijo”. Esta increíble actitud insultó a los 44 millones de colombianos, dijo Reyes. Probablemente sea así. Pero, reitero, cabía suponerlo. Porque la idea central del proyecto televisivo es, por supuesto, la de “lavar” los cerebros de los latinoamericanos, “purificándolos” -insistentemente- de toda influencia externa que no coincida con el socialismo marxista.

Este tipo de lamentable mensaje se repetirá, seguramente, en el futuro. Más de una vez. El discurso único, el “verdadero”, el de la izquierda, será de ahora en más el de Telesur. Todos los demás -cabe presumir- estarán equivocados, por definición. Así es el absolutismo ideológico. Y así es la izquierda marxista. Esta ha sido -siempre- su conducta, esto es la constante histórica.

Inicialmente, las ideológicas transmisiones de Telesur tendrán solamente seis horas diarias. Las que, cabe presumir, serán repetidas incansablemente a través de nuestro canal 7, cuyas autoridades (Ana de Skalon, que influencia desde la izquierda más dura en el contenido de nuestra emisora estatal y es la esposa del ex guerrillero y actual diputado nacional Miguel Bonasso) integran también las de Telesur. Canal 7 transmitió en vivo la inauguración de la nueva “empresa”. Ya en septiembre, Telesur transmitirá ocho horas diarias. Para fin de año, las 24 horas. Según su director, el izquierdista Jorge Botero, más o menos la mitad de lo que se transmita serán noticias y la otra mitad, presuntamente, documentales (en los que la historia tendrá el sesgo que usted, lector, supone bien: el de la “zurda”, el de “pensadores” como los Verbitsky y Bonasso, hoy ostensiblemente encaramados en el poder).

Ante esto, los Estados Unidos empezarán a transmitir a la región información “compensatoria”. Como lo hiciera en defensa de la libertad “Radio Europa Libre”, en las épocas del “imperio soviético”. O como lo está haciendo “Radio Martí”, respecto de Cuba. Así lo acaba de aprobar la cámara baja del parlamento norteamericano, ante la gravedad que, con razón, se atribuye a Telesur.

Es evidente que esta nueva empresa, que más que una CNN latinoamericana (socialista-marxista) luce como una nueva Al-Jazeera en castellano y sin propietarios privados, pretende actuar en la Tercera Guerra Mundial (la declarada por el terrorismo internacional) que los titulares de Telesur miran con indisimulada simpatía.

De esta manera, es obvio, se afecta -directamente- la credibilidad argentina, cuyo gobierno lamentablemente es parte cofundadora de Telesur. Es bueno advertirlo.

La Argentina, según se ha anunciado, estará representada en el ladeado Consejo Asesor de Telesur por hombres y mujeres de perfiles inequívocos, como Fernando “Pino” Solanas y Adolfo Pérez Esquivel, cuyas ideologías son bien conocidas y cuyo permanente andar izquierdista es notorio.

En momentos en los que el peronismo despierta de la pesadilla que él mismo ha provocado y parece querer resistirse a ser “chupado” por los Kirchners y sus adláteres desde la izquierda combativa, Telesur es una muestra clara de por qué, en su momento, Perón tuvo que expulsar al ala izquierda del peronismo de la Plaza de Mayo, para así evitar -agónicamente- que sus dirigentes “coparan” su movimiento.

Algo paralelo parece estar ocurriendo ahora en nuestro país ante una situación mucho más grave. Los Kirchner, disfrazados con “pieles” de peronistas, llegaron al poder con votos “prestados”, esto es, sin legitimidad. Ahora quieren consolidarlo. Esto, que es sumamente grave, ocurrió gracias al odio de los Duhalde hacia Menem y a sus propuestas. Hoy, no obstante, atentos a la enorme gravedad de lo que está sucediendo, ambos procuran acercar posiciones para enfrentar -juntos- al socialismo marxista instalado en el gobierno, que tiene ahora el manejo de abundantes recursos de todo orden, incluyendo los financieros.

Este bien peligroso enfrentamiento ideológico del peronismo con quienes fueron expulsados de Plaza de Mayo por el propio Perón está comenzando a lucir como decisivo para la definición que las urnas nos darán en los comicios de octubre próximo. Nuestro futuro está claramente en juego. Nuestras libertades fundamentales, también.

Si para muestra de lo que la izquierda efectivamente pretende “basta un botón”, lo de Telesur es suficiente. Ojalá que se advierta lo que subyace en el enfrentamiento del peronismo con el socialismo marxista -con todo lo que el mismo supone- antes de que sea ya definitivamente tarde. Telesur es un poderoso llamado de atención, difícil de dejar pasar. © www.economiaparatodos.com.ar




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