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Domingo 22 de mayo de 2011

El dólar anticipa la radicalización ante el riesgo de un tercer mandato K

Instalada la idea de que Cristina Fernández de Kirchner ganará en octubre y con los ahorristas conociendo el desorden económico y la ausencia de límites del kirchnerismo, el tipo de cambio comienza a reflejar los temores frente a lo que vendrá. 

La suba del tipo de cambio que se observa en el mercado informal y en el contado con liquidez está indicando que la fuga de capitales se está acelerando. ¿Por qué? Mi impresión es que la incertidumbre política y económica influye para que la gente se refugie en el dólar, pero, además, como se ha instalado que CFK ganaría las elecciones de octubre, esto influye con más intensidad en la fuga de capitales por miedo a una radicalización en caso de tener un nuevo mandato kirchnerista. La pregunta es: si CFK se presenta y gana las elecciones de octubre, ¿se radicalizará su gobierno? ¿Qué se entiende por radicalizarse?
Para responder a estas dos preguntas, primero hay que tener en claro cuál es la política económica del gobierno. La política económica consiste, básicamente, en estimular el consumo por encima de la generación de riqueza. El proceso lógico para aumentar el consumo es primero invertir, mejorar la productividad, generar más bienes y servicios y esa mayor riqueza generada permite entrar en niveles de consumo más elevados. El kircherismo, tomó el camino inverso, ha impulsado el consumo por encima de la generación de riqueza en todos estos años y, si hay otro mandato k, este sostener este consumo artificial será la única forma de mantener anestesiada a la gente par que no se produzcan desbordes sociales.
Pero la pregunta es: ¿cómo hizo el gobierno para incrementar el consumo durante todos estos años por encima de la riqueza generada?
Para lograr el objetivo mencionado utilizó muchos instrumentos. Veamos cuáles fueron.
Por un lado, consumió stock de capital. En materia de servicios públicos consumió el stock de capital acumulado en la década del 90. Particularmente en gas y combustibles. Le entregó combustible y energía barata a la gente a cambio de consumir el stock de capital acumulado. Las crecientes importaciones de combustibles son una videncia al respecto y los gigantescos subsidios que destina a este rubro son solo para mantener funcionando precariamente el sistema energético.
Algo similar ocurre con el transporte público. La gente viaja en horriblemente pero el boleto del colectivo, del tren o del subte no suben y se sostiene el costo operativo con subsidios.
Al dar energía y transporte artificialmente barato, la gente gasta menos en estos rubros y le queda más dinero para consumir en otros bienes. Puesto de otra forma, el dinero que la gente se “ahorró” en el colectivo, lo gastó en comprarse un celular en cuotas.
Otro ejemplo que puede darse sobre estimuló artificialmente del consumo es el caso de la carne. Prohibieron la exportación de carne y, al dejar de ser negocio la actividad ganadera, se liquidaron 15 millones de cabezas de vacunos. Por un tiempo hubo carne “barata” para todos, pero ahora la carne es cara porque nos consumimos el stock de capital.
Quienes transitamos continuamente las rutas de argentinas por razones de trabajo, vemos el consumo del stock de capital en ellas. Rutas con el pavimento en mal estado y sin líneas que marquen la banquina, algo realmente riesgoso en la noche, son algunos de los ejemplos que podemos dar al respecto.
A esto hay que agregarle el uso de las reservas del BCRA para pagar la deuda y la confiscación de los ahorros en las AFJP.
De manera que una primera forma de financiar más consumo es consumiendo stock de capital.
Otra manera de financiar un mayor consumo es vía el gasto público. Los subsidios llamados sociales han llegado a niveles propios de un país que fabrica pobres y tiene que sostenerlos como sea para tenerlos tranquilos, pero también aumentó el gasto público por los crecientes subsidios para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos.
Ahora bien, ¿cómo financió el gobierno este fenomenal aumento del gasto público que estimula el consumo? Usó todos los mecanismos disponibles para financiar el gasto.
En primer lugar aumentó la presión impositiva hasta niveles asfixiantes. No solo subió los derechos de exportación, además no permite ajustar los balances por inflación, por lo tanto aplica un impuesto a las ganancias sobre utilidades ficticias. Pero esta estrategia no llegó solo a las empresas, sino que también afectó a los trabajadores en relación de dependencia al no incrementar los mínimos no imponibles. Por eso Moyano presiona al gobierno para que suba el mínimo no imponible. Porque como consigue fuertes aumentos para los trabajadores de su gremio, si no le ajustan el mínimo no imponible, terminan pagando más impuesto a las ganancias sobre sus salarios indexados.
A los trabajadores autónomos no les ajustan los montos deducibles por mantenimiento del automóvil, la familia, la medicina que paga, etc. y por lo tanto, también los castiga con impuesto a las ganancias sobre utilidades inexistentes.
Por el lado impositivo, el gobierno ha llegado a niveles salvajes de presión tributaria.
Otro mecanismo de financiar el gasto es con endeudamiento. Un dato a tener en cuenta, la deuda pública en diciembre de 2001 era de U$S 144.000 millones y representaba el 53,7% del PIB. En 2011, computando la deuda del BCRA de corto plazo que se usa para esterilizar parte de la emisión y considerando que el gobierno ha decidió que dicha institución no sea más independiente del Poder Ejecutivo, la deuda pública suma U$S 198.000 millones, el 53,7% del PIB. Es decir, no hubo tal política de desendeudamiento, sino que la deuda creció en términos absolutos y se mantuvo en relación al PIB respecto al momento del default, aclarando que solo logró mantener esa relación respecto al PIB luego de una gigantesca quita de la deuda defalteada.
Para que el lector tenga una idea del descontrol de endeudamiento del gobierno y el poco prolijo manejo del Central, en enero de 2010 esta institución tenía en cartera títulos del gobierno nacional, con vencimientos de largo plazo (2016) e instransferibles, por $ 50.853 millones, y al 7 de mayo de este año esa deuda del tesoro con el Central llegaba a los $ 125.572 millones. Es decir, el gobierno se apropió de las reservas del central y le pidió financiamiento y a cambio le entregó títulos que no pueden ser vendidos por el Central que pagan una tasa real negativa aún en dólares, incrementado esta deuda en el equivalente a unos U$S 19.000 millones. Es decir, el Central incrementó su activo en el equivalente a U$S 19.000 millonnes con títulos del gobierno que no sirven para nada.
La otra forma de financiar el gasto que tiene el gobierno es aplicando el impuesto inflacionario. Abril de este año contra abril del año pasado el circulante creció el 40%. Pero aún tomando los dudosos números oficiales vemos que el PIB en pesos corrientes creció el 26% en 2010 contra un aumento del PIB del 9% a precios constantes, según cifras oficiales. Esto quiere decir que la inflación implícita en el cálculo del gobierno es que fue del 15,5% y no del 9 o 10 por ciento como informa el INDEC. Ni siquiera son consistentes cuando arman los números.
En definitiva, hasta ahora el gobierno ha utilizado todos los mecanismos a su disposición para financiarse: a) incremento de la presión tributaria, b) aumento del la deuda pública, c) impuesto inflacionario, d) consumo de stock de capital público y privado y e) confiscación de stocks privados.
Al comienzo de esta nota formulé dos preguntas: a) ¿se radicalizará el gobierno si gana las elecciones en octubre en caso de presentarse CFK? y b) ¿qué significa radicalizarse?
Empecemos por la pregunta b). Radicalizarse implicará, además de seguir avanzando sobre los derechos individuales, establecer más mecanismos de apropiación de flujos y stocks del sector privado para tratar de sostener niveles de consumo artificialmente altos. CFK no aceptaría nunca hacerse cargo del lío económico que han generado ella y su marido y, ya lo ha dicho, si quieren el ajuste que venga otro. Si no está dispuesta asumir el costo político de haber incentivado el consumo por encima de la generación de riqueza, cae de suyo que tendrá que buscar fuentes alternativas para sostener ese consumo artificial. Y aquí viene la respuesta a la primera pregunta. Por lógica consecuencia, si no quiere corregir sus horrores económicos y pretende seguir en este mundo artificial, alguien tendrá que pagar la fiesta. Y ese alguien pueden ser muchos sectores. Desde la estatización del comercio exterior, hasta la apropiación de las utilidades de las empresas privadas bajo el argumento de la participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas. Cualquier opción es válida para un gobierno que se ha definido como populista y que considera que el estado de derecho es sinónimo de poder absoluto del gobernante de turno.
El común de la gente no tiene porque conocer todos estos detalles de la situación económica y mucha gente seguramente podría votar por el oficialismo dado que solo mira el corto plazo y su situación actual porque desconoce la artificialidad de su nivel de consumo. Pero otros que sí advierten la inconsistencias actuales y tiene mejor grado de información gracias a que comprenden el proceso, ya están tomando posiciones en divisas extranjeras ante la amenaza que se cierne sobre la nación en caso de que CFK repitiera el mandato.
El mercado informal de cambio no mueve mucho dinero, pero refleja el comportamiento del ahorrista pequeño. Ese mercado muestra un dólar de $ 4,32 y en alza. ¿Qué nos indica esto? Que aquel que antes compraba un departamento hoy se va al dólar. Aquel que cambiaba el auto, ahora lo piensa dos veces. Es decir, puede ser, aunque no puedo afirmarlo, que de aquí a las elecciones el gobierno logre evitar un estallido cambiario, aunque el contado con liquidez está por encima de los $ 4.4, y ese sí que mueve mucho más dinero. Pero es probable que el consumo comience a retraerse por mayor demanda de divisas y menor demandas de bienes de consumo durable de algunos sectores de la población. Paralelamente, CFK tendría que acelerar los aumentos de salarios para que no se le caiga la demanda dada la inflación que todos sabemos que existe pero que el gobierno no solo la niega sino que ahora multa a quien dice que hay inflación. Tiene que hacerlo para llegar a las elecciones tratando de compensar el malestar por la inflación con más consumo artificial. Es decir, tiene que agravar la situación para sostenerse políticamente.
En síntesis, si Ud. cree que CFK repite su mandato, ya sabe lo que puede esperarle y cómo puede cubrirse, aunque sea, para salvar parte de su patrimonio, porque en ese hipotético caso, el gobierno se radicalizará más dado que será la única opción que tendrá, dentro de su forma de pensar, frente a una realidad económica cada vez mas compleja.