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EPT | March 29, 2020

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Jueves 30 de septiembre de 2004

El nefasto 14 bis

Los falsos “derechos” consagrados en el texto de la Constitución Nacional a partir de la inclusión del artículo 14 bis allanan el camino para que los gobernantes se conviertan en monarcas despóticos que saquean impositivamente a los ciudadanos para comprar votos y perpetuarse en el poder.

Cuando uno relee la Constitución Nacional y llega al artículo 14 bis, no puede menos que concluir cuanta mentira y populismo contiene ese nefasto artículo. Y digo nefasto porque sus redactores se encargan de establecer una serie de “derechos” que no son tales y, además, no dejan en claro quienes tienen las obligaciones de otorgar esos derechos. Porque una cosa es decir que todos tenemos derecho a expresar libremente nuestras ideas y otra muy distinta es afirmar, como afirmaron los redactores del artículo en cuestión, que el Estado asegurará el “derecho a una vivienda digna”.

Veamos algunos de los falsos derechos que sostiene este artículo: “el trabajo gozará de retribución justa, igual remuneración por igual tarea y estabilidad en el empleo público”.

Obviamente estos son algunos de los derechos del primer párrafo del 14 bis. A quien escribió y aprobó estos dislates, la pregunta que cabe formularle es: ¿qué es una retribución justa? ¿Quién define qué es un salario justo? Quienes escribieron esta burrada, no saben que el salario no lo fija la empresa sino los consumidores que establecen el precio máximo que están dispuestos a pagar por un determinado artículo y que ese precio máximo que pagará el consumidor determinará los costos en los que pueden incurrir el empresario, incluido el salario.

Pregunta para los redactores de este artículo: ¿es justo que un/a conductor/a de algún programa de televisión de entretenimientos gane mucho más que un científico que estudia cómo curar el cáncer? Si responde que sí, quiere decir que el que escribió esto valora más el trabajo del conductor/a de televisión que el del científico. Y si dice que no, ¿qué parámetros utilizará para definir cuánto tiene que ganar cada uno según su criterio de justicia?

Otro punto. Cuando el redactor dijo que la remuneración tiene que ser la misma para igual tarea, ¿alguna vez pensó que bajo este criterio el que se esfuerza y hace un trabajo mejor no tiene derecho a ganar más que el que hace el mismo trabajo pero sin ponerle ganas y dedicación? ¿Por qué un trabajador se va a esforzar en hacer bien su tarea si el otro que no se esfuerza tiene derecho a ganar lo mismo que él? ¡Lindo concepto de justicia y estímulo al trabajo introdujeron con este párrafo del nefasto 14 bis!

Tercer punto. ¿Por qué el empleado público tiene que tener estabilidad en su tarea? ¿Acaso los empleados públicos tienen más derechos que los del sector privado? ¿Y el principio de igualdad ante la ley? Por otro lado, ¿por qué causa el contribuyente tiene que pagarle eternamente el salario a un inepto que trabaja en la función pública? ¿Por qué el que escribió este disparate le transfirió esa obligación al contribuyente?

El 14 bis también dice que el Estado otorgará el acceso a una vivienda digna. Pregunta para el que escribió este otro dislate: dado que el Estado no tiene recursos propios, sino que los mismos los obtiene de los contribuyentes, es decir de otros habitantes, ¿por qué Juan, Pedro o José tienen la obligación de pagarle la casa a Néstor, Cristina o Eduardo? ¿Cuál es el fundamento para establecerle semejante carga al contribuyente? Si a Juan, Pedro o José nadie le regaló su casa, ¿por qué ellos tienen la obligación de regalársela a Néstor, Cristina o Eduardo?

Como el 14 bis es populismo es su máxima pureza, dado que crea falsos derechos, genera una situación de robo legalizado. El botín de ese robo legalizado lo administra el burócrata de turno, que es el que decidirá quiénes tienen los “derechos” y quiénes tienen la “obligación” de proveer los recursos para financiar esos “derechos”. Con lo cual el 14 bis, más que otorgar derechos, viola los derechos de aquellos que tendrán que pagar las políticas populistas según el capricho del político de turno. Lo cual nos lleva a la triste conclusión de que el nefasto 14 bis pavimenta el camino para las tiranías más feroces, dado que amparándose en una falsa legalidad, el gobernante de turno se encuentra libre de saquear impositivamente a quien le plazca, para adular a las masas y comprar los votos necesarios para mantenerse en el poder. El 14 bis crea las condiciones para que surja una especie de monarca despótico modelo siglo XX.

Podemos decir que el 14 bis no es otra cosa que poner por escrito las causas de la decadencia argentina, porque al legalizar el robo produce un estado de enfrentamiento entre los distintos sectores de la sociedad.

La Constitución de 1853 buscaba establecer el orden y los derechos de propiedad para impulsar el progreso y el bienestar de la población. El 14 bis vino a destruir el espíritu alberdiano de la Constitución, creando las condiciones para la decadencia y el clientelismo político. © www.economiaparatodos.com.ar




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