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EPT | September 23, 2020

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Martes 12 de junio de 2012

El proyecto de pesificación del Código Civil no incluiría a los bonos

La primera reacción del mercado fue una fuga masiva de los títulos en dólares, pero ello se debió, según los expertos, a una lectura errónea del mismo. Todo ello en un contexto muy sensibilizado por cuanto acontece en la plaza cambiaria.Fue una jornada cargada de nervios y confusión en la plaza local. Es que el proyecto oficial de reforma al Código Civil hizo suponer a inversores locales y extranjeros que los pagos de los títulos en dólares emitidos por el Gobierno podían tener habilitado el pago en pesos.Pero parece que no es así. Ni siquiera ello alcanza a los papeles emitidos bajo legislación argentina, como los Boden.

El lunes hubo caídas importantes en las cotizaciones, del 5% en estas especies, por el temor a que quede habilitada la posibilidad de pesificar la deuda. De esta manera, el rendimiento esperado trepó notablemente, llegando a superar incluso el 25% en dólares en el caso del Bonar VII.

"Los bonos cortos subieron porque se cree que se va a llegar a pagarlos en dólares. Pero el mercado tiene algún tipo de duda de qué puede pasar hacia adelante", deslizó Santiago Llul, director de Futuro Bursátil Sociedad de Bolsa.

"Si bien el artículo, en la versión del Ejecutivo, no pesifica las obligaciones, pareciera darle al deudor de sumas en moneda extranjera la posibilidad de cancelar en pesos", dice Francisco Benegas Lynch a La Nación, socio del estudio Benegas Lynch & Cocorullo.

Pero en el mercado bursátil los inversores leyeron que la reforma no sólo abría las puertas para una pesificación, sino que además podría habilitar al Gobierno a pagar en pesos al tipo de cambio oficial los vencimientos de sus bonos en dólares.

El impacto del rumor en el mercado también llegó al riesgo de asegurar bonos ante un hipotético default, pues trepó a los 1.261 puntos, abriendo la brecha frente a Venezuela, que ronda las 870 unidades.
De habilitarse esta posibilidad, el evento sería calificado como un nuevo default por parte de las agencias de riesgo internacional. Tal es así, de acuerdo a El Cronista, porque representaría en la práctica una quita en torno del 30% de la deuda.

Los acreedores recibirián $4,50 por dólar, pero para hacerse de los billetes deberían pagar $5,90 en el mercado paralelo.
Fuentes oficiales recalcaron que nada cambia para los títulos públicos. "Los pagos serán en dólares y con transferencia al exterior para aquellos papeles que estén en el exterior", sostuvieron.

La confusión surgía de la lectura de los artículos de la reforma al Código Civil. Todo ocurre en un mercado de por sí sensibilizado por cuanto acontece en la plaza cambiaria con clima propicio para que cualquier versión que circule, por más alejada de la realidad que se encuentre, prenda en las decisiones de ahorristas.

"Vemos poco probable que se avance en alguna medida de este tipo en el corto plazo, aunque no se puede descartar totalmente. El Gobierno tendría más costos que beneficios en avanzar en algo así, e iría en contra de sus esfuerzos para asegurar los pagos de deuda en dólares, pero sin duda que este tipo de señales generan mucho ruido en el mercado y afectan a los activos locales", adujo un consultor de la city porteña.

"Los bonos están siendo castigados debido a estos rumores. Incluso si solo hay una pequeña posibilidad de que realmente suceda, el hecho de que la historia está ahí afuera recuerda a la gente que hay un riesgo", afirmó a El Cronista Jeff Williams, estratega de deuda de Citigroup.

Pero, según Ambito, el artículo en cuestión deja fuera de la norma a los títulos de deuda y bonos que el Gobierno debe cancelar en dólares, como también a los depósitos en dicha moneda, que no tienen tratamiento de obligaciones en el Código Civil. A ello debe sumarse que la reforma no se aplicará en este caso en forma retroactiva.

La confusión sobre el alcance de la reforma surgió casi en simultáneo con la distribución del proyecto entre diputados y senadores y provocó el derrumbe de las cotizaciones.
La alteración de la situación no fue inocente, pues en el proyecto se incluye la posibilidad de pagar en pesos cualquier obligación que se tome en el país en dólares o en otra moneda extranjera, con la posibilidad de cancelarla en pesos y tomando en cuenta al tipo de cambio oficial.

Está claro que no incluye bonos ya emitidos o depósitos actuales o futuros, pero dio letra suficiente como para desatar una ola de temor.

La reforma da marcha atrás con un artículo de la Ley de Convertibilidad, que modificando el Código Civil, introdujo la bimonetariedad en el país, permitiendo que se cumpliera con la cancelación de contratos en la moneda en que estuvieran estipulados.