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Jueves 1 de julio de 2004

Filantropía vs. paternalismo estatal

De acuerdo a los últimos datos disponibles, el sector privado norteamericano -fiel a su tradicional generosidad- continúa apoyando a las organizaciones filantrópicas. Sería bueno poder contar con información equivalente acerca del esfuerzo solidario que realizan los argentinos, muchas veces oculto por el gasto social estatal, en realidad instrumento político y no caritativo.

Como es tradicional, se acaban de conocer las cifras que reflejan la actitud del sector privado norteamericano frente a los requerimientos de las organizaciones sociales de beneficencia o caridad. Año a año, los medios reproducen la información respectiva, preparada por el A.A.F.R.C. Trust for Philanthropy, en la Universidad de Indiana.

La cifra total de las donaciones del año pasado es de unos 240.000 millones de dólares, lo que representa algo así como el 2,2% del Producto Bruto Nacional de los Estados Unidos. Ese importe ha venido creciendo constantemente durante los tres últimos años, acompañando de alguna manera a la reactivación de la economía del país.

Las donaciones son realizadas, principalmente, por individuos. Esto es, personas físicas. Le siguen las fundaciones, aunque con menos del 20% del total donado por los primeros.

Es interesante conocer asimismo hacia dónde se encarrilan las donaciones. Veamos entonces que es lo que ocurriera el año pasado.

En primer lugar, como cabía esperar en una sociedad profundamente religiosa, las donaciones fluyen abundantemente hacia las organizaciones confesionales, que reciben nada menos que 86 de los 240.000 millones totales. El 35% del total, entonces.

Le siguen -con alguna distancia- las muchas instituciones del capítulo de la educación, que reciben -en conjunto- unos 31.000 millones de dólares.

Enseguida aparecen las propias fundaciones, cuyas arcas se engrosan todos los años. El pasado, con algo más de 21.000 millones de dólares. Esta es una fórmula indirecta de filantropía, que seduce a muchos.

Luego se encuentran las instituciones de la salud, que reciben casi 21.000 millones de dólares; las de distintos servicios humanos, con 19.000 millones; las culturales, a las que se canalizan unos 13.000 millones; también las que apuntan a financiar la labor de las distintas organizaciones sociales que trabajan con el público en general como destinatario, con 12.000 millones de dólares; las que apoyan la acción de los múltiples defensores del medio ambiente, que reciben unos 7.000 millones de dólares por año; y, finalmente, las organizaciones que se dedican a los asuntos y cuestiones internacionales que reciben un apoyo también importante, desde que hacia ellas se dirigen nada menos que unos 5.500 millones. Para un país con fama de “aislacionista”, no está nada mal.

Ésa es la radiografía básica de la filantropía en el país del norte.

Sería saludable poder tener información similar entre nosotros. Para así contar con una idea mas precisa acerca de quién está haciendo qué, en la Argentina. Destaco que, hace pocos días, cuando recibí la excelente información que acompañara a la última campaña de Cáritas, me causó una inmejorable impresión leer allí lo mucho que algunas de nuestras empresas privadas hacen por y con Cáritas. En silencio, las más de las veces.

Como ellas han sido atacadas, una y otra vez desde el poder, sería -reitero- oportuno conocer cuál es el nivel agregado, esto es total, de lo que se hace filantrópicamente desde el sector empresario y privado, en general. Sospecho que muchos se sorprenderían. Porque, para quienes estamos “enchapados a la antigua”, la filantropía no debe hacerse al compás de los tambores, sino en comprensivo silencio. Por convicción, entonces.

Pero no sería malo que la sociedad toda se enterara de la verdad. Al menos, del nivel del esfuerzo que los argentinos -sobre todo individualmente- hacen, sea por convicción o por devoción, fuera de la sospechosa “sombrilla” del estado, bajo la cual anidan el paternalismo y la compra de lealtades. © www.economiaparatodos.com.ar



Emilio J. Cárdenas es ex Representante Permanente de la República Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).




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