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Jueves 22 de diciembre de 2005

Jorge Ávila: “La historia argentina enseña que las crisis están a la vuelta de la esquina”

El economista y profesor de la UCEMA compara la situación del país en la actualidad con la década del 90. Además, evalúa el impacto que puede tener sobre la economía nacional la decisión de cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

– ¿Lo sorprendió la decisión de Kirchner de pagarle toda la deuda al Fondo Monetario Internacional?

– La verdad, sí. Pero me sorprendió mal, ya que creo que es una decisión peligrosa. Esencialmente, se trata de una medida innecesaria. Podríamos haber pagado en cuotas perfectamente. Además, el gobierno viene cumpliendo con las exigencias del FMI en cuanto a políticas fiscales y monetarias e incluso, aunque sólo en parte, con el tema de aumento de tarifas, ya que practicó aumentos para el comercio y la industria pero no para el consumo residencial. Este pago, además, es muy costoso para el país. Porque estamos cancelando deuda que devenga una tasa de interés del 4% y que es de mediano plazo y refinanciable con una deuda que cuesta muchísimo más y que es exigible en caso de una crisis. Por lo tanto, esta medida, con viento a favor funciona bien. Aunque si el viento se vuelve en contra vamos a estar en problemas. Y la historia argentina enseña que las crisis están a la vuelta de la esquina y hay que estar preparado.

– Los empresarios dicen que les está yendo bárbaro: venden más autos, construyen más edificios, la industria textil funciona a pleno… Pero los economistas, que miramos otras cosas, no vemos el panorama de la misma manera.

– Si uno mira las estadísticas, la actividad económica definida de un cierto modo ha llegado e incluso ha roto el techo del año 1998. Lo mismo pasa con la producción industrial y de servicios. La construcción está cerca o sobrepasando los niveles del 98. La inversión del tercer trimestre ha llegado a casi un 23% del Producto Bruto Interno (PBI). Pero, justamente en el caso de la inversión, esos 23 puntos representan entre 25.000 y 30.000 millones de dólares en el mejor de los casos. Y en 1998, uno de los mejores años de la Convertibilidad, la inversión llegó a los 60.000 millones de dólares. Yo creo que ahí está la gran diferencia. En la Argentina, hace 10 años, en los mejores años de esa década, el país invertía 60.000 millones de dólares en maquinarias, en caminos, en puertos, en telecomunicaciones. Ahora, en el mejor de los años, el país invierte la mitad. Y eso se siente, porque las máquinas siguen costando lo mismo. O más.

– Además, la construcción tiene un peso muy fuerte en esos 23 puntos de inversión. Y entonces estamos contabilizando como inversión, por ejemplo, la construcción de una casa en un country.

– Exacto. Y eso no es inversión productiva propiamente dicha.

– Si uno observa la evolución de la importación de bienes de capital para el sector industrial, se da cuenta de que las importaciones actuales son del orden de los 1.300 millones de dólares. Mientras que en la Convertibilidad se había llegado a los 3.000 millones de dólares anuales.

– Es que el país está partido por la mitad. Hay un sector que produce para la sustitución de importaciones al que le salen dólares por las orejas: la Unión Industrial Argentina. A ellos les va muy bien. Es el único sector que tiene precios no congelados, no tiene retenciones, ha licuado sus deudas. Hay otro sector al que también le va bien, aunque no tanto como a los primeros, que es el sector agropecuario. Tiene un dólar muy alto, tiene costos diluidos, tiene deudas que han sido pesificadas, pero sufre retenciones del 20%. Por último, resta un sector que en la década del 90 representaba dos tercios de la economía total del país, es decir un 66% del PBI: los servios. A este sector ahora le va muy mal. En el caso de los servicios públicos tiene los precios congelados. Y en el caso de los servicios privados, tiene precios que no han subido ni remotamente como el dólar y mucho menos como el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Es un sector que representa una parte importante de la economía. Sin embargo, está hundido.

– Es el sector de la medicina privada, la educación privada, los comercios, seguros, servicios financieros, transporte…

– Claro. Y es un sector con poco poder de lobby. En cambio, la burguesía nacional, ya sea el campo o la UIA, tienen poder para hacerse escuchar.

– Hay grandes ganadores y grandes perdedores.

– Y en términos del PBI, el sector de perdedores es mayoritario. Sin embargo, tenemos una población que viene de una crisis tremenda y que no quiere repetirla. No quiere volver a vivir días aciagos como los de hace cuatro años cuando el país estaba rumbo a la anarquía política y la hiperinflación. Y ahora se siente con un gobierno consolidado, algo que es bueno para el país, con una situación financiera sólida. Por eso, la gente no ve los signos de preocupación que vemos nosotros o no entiende por qué es peligros cancelar la deuda con el FMI. De eso se van a dar cuenta cuando haya una crisis. Crisis que en la actualidad, a fines de 2005, es comparativamente improbable con respecto a 2001. En ese momento, la situación internacional era desfavorable, mientras que ahora es favorable; el poder político estaba diluido, ahora está más concentrado; la deuda era grande y con vencimientos inminentes, ahora está reestructurada y es manejable; y, sobre todo, los depósitos bancarios eran grandes, combustibles e inflamables y ahora son pocos. La situación objetiva del país es distinta. Eso no quiere decir que no seamos más vulnerables. © www.economiaparatodos.com.ar




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