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Jueves 29 de agosto de 2013

La democratización del glamour

La democratización del glamour

Rosalía Mera falleció en su Coruña natal el  pasado 15 de agosto. Así, de primeras, seguramente su nombre no le  resulta familiar a muchos. Pero si se añade que fue, junto a su ex  esposo Amancio Ortega, fundadora del imperio textil español Inditex,  entonces la mayoría sabrá de inmediato quién era Rosalía.

El Nuevo Herald

Rosalía Mera falleció en su Coruña natal el  pasado 15 de agosto. Así, de primeras, seguramente su nombre no le  resulta familiar a muchos. Pero si se añade que fue, junto a su ex  esposo Amancio Ortega, fundadora del imperio textil español Inditex,  entonces la mayoría sabrá de inmediato quién era Rosalía; gracias a ella y su entonces marido, en la década de los sesenta comenzó a germinar  una innovadora cadena de tiendas de moda, Zara, que acabó por expandirse internacionalmente hasta convertirse en un modelo empresarial que  merece ser estudiado en las más prestigiosas universidades.

Poco se  sabía de Rosalía antes de su inesperada muerte a los 69 años, víctima de un derrame cerebral. En escasas ocasiones concedió entrevistas y  procuró llevar una existencia discreta, sobre todo después de su  divorcio y tras apartarse del grupo textil, aunque retuvo el 6.99% de  las acciones de Inditex. No obstante, en la hora de su despedida han  salido a la luz muchos detalles de una vida rica en experiencias, desde  las más satisfactorias a las más amargas. Rosalía fue, sobre todo, una  self made woman con visión de futuro y con un fuerte compromiso social que la acompañaron en su trayectoria como empresaria y filántropa.

Perteneciente a la clase trabajadora del barrio de Monte Alto, Rosalía comenzó a  trabajar como costurera a los 11 años. En la adolescencia conoció a otro joven, Amancio Ortega, en una conocida tienda coruñesa, La Maja, donde  ambos eran dependientes que aspiraban a tener un día su propio negocio.  Se ennoviaron, poco después se casaron y sin perder tiempo se embarcaron en una aventura empresarial que comenzó en el salón del modesto piso,  donde Rosalía cosía sin descanso y su esposo salía a comercializar el  género que confeccionaban.

Pero no basta con poner en marcha una  empresa si el producto no es novedoso. El matrimonio, que ya había  tenido una hija, triunfó de inmediato al introducir en los hogares  españoles de los 70 la bata de  boatiné, o  de guata, en vivos colores que las amas de casa lucían no sólo en la  casa, sino para bajar a hacer la compra. Y es que Rosalía y Amancio  llegaron a la conclusión de que la cálida bata de guata acabaría por  imponerse en aquellos tiempos, cuando todavía las calefacciones  brillaban por su ausencia en muchas viviendas donde se buscaba el calor  en el brasero colocado bajo la mesa camilla. Acertaron de lleno. Tan  famosa se hizo la bata de  boatiné, que  hasta el director Pedro Almodóvar lució una sobre un escenario en los  años de la Movida, cantando a dúo con Fabio MacNamara “Voy a ser mamá”.

Rosalía Mera supo conectar con una necesidad de aquel momento pero le confirió  estilo a la tradicional bata de andar por casa. Así fue como comenzó la  andadura de Inditex (que hoy abarca una amplia gama de  establecimientos), hasta convertir a Ortega en uno de los hombres más  ricos del mundo y a la desaparecida Rosalía en la fortuna número 66 en  el ranking de la revista  Forbes. Desde el  principio, el secreto de su éxito consistió en adaptar al bolsillo y los gustos de la clase media la prohibitiva alta costura que exhibía como  suya la clase alta.

Basta con entrar a un Zara, tanto si está en  la Quinta Avenida de Nueva York, en la Gran Vía de Madrid o en la Zona  de Polanco en Ciudad México, para comprobar que la tienda es un templo  de la igualdad de clases, donde una chica que vive de su sueldo como en  su día lo hizo la desaparecida empresaria, puede adquirir a un precio  módico una chaqueta de estilo “Channel” o un bolso que evoca al “Kelly”  que impuso la firma Hermès inspirado en Grace Kelly.

Tanta es la  rapidez de la producción y distribución del imperio Zara y sus derivados a la hora de colocar en sus escaparates lo que va a marcar la moda de  la temporada, que hasta las señoras más ricas han terminado por sucumbir a los encantos de la ropa plebeya. Una ropa, por cierto, que nada tiene que envidiar a marcas con precios exorbitantes.

Durante veinte  años la pareja Ortega-Mera compartió sueños y ambiciones hasta que cada  uno tomó su camino. En su nueva etapa de mujer separada y emancipada  Rosalía estudió Magisterio, viajó, mimó a sus nietos y disfrutó de las  tascas de su ciudad. También se volcó en la Fundación Paidea, dedicada a ayudar a personas con discapacidades como su propio hijo, aquejado de  parálisis cerebral. Y creó el centro Mans para impulsar a músicos y  proyectos de las artes, como un disco reciente que grabó en sus estudios el clarinetista y saxofonista cubano Paquito D’Rivera.

La  próxima vez que vayan a Zara ya no la verán con los mismos ojos. Cada  una de sus prendas es el triunfo de la democratización del glamour. En  cada una de sus puntadas Rosalía Mera descubrió la forma  fashion de romper barreras.

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Fuente: independent.typepad.com