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Jueves 6 de julio de 2006

La “venganza” de Alexander Lukashenko

En represalia por las sanciones que la Unión Europea le aplicó, el presidente de Bielorrusia prohibió que las aerolíneas comerciales de los países occidentales sobrevuelen el territorio de su país cuando salen o entran a Rusia o a Ucrania.

Nuestro lamentable gobierno nacional -de corte, como dice Roberto Lavagna, cada vez más marcadamente izquierdista- se negó en su momento (como cabía esperar) a condenar al gobierno del diabólico dictador marxista de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ante la ex “Comisión de Derechos Humanos” de las Naciones Unidas.

Esto ocurrió hace tan sólo algunos meses. Sin que hubiera explicación oficial alguna. Total, la transparencia -a los autoritarios- no les importa, ni les es prioritaria. Las explicaciones al “soberano”, menos todavía. Todo esto, pese a anunciar constantemente, con la plata de todos nosotros, que la administración del “Frente para la Victoria” (terminología, destacamos, propia del “Che” Guevara tomada “prestada” de su lenguaje) es la de un gobierno “serio”. Es obvio que no es así. Es solamente “más de lo mismo”. En rigor, mucho más y mucho peor, de lo mismo.

Lo único “serio” que tiene la administración Kirchner son sus errores. Y su permanente auto-bombo, amplificado siempre por algunos de aquellos que trabajan “independientemente” para el imperio mediático que conforma el Grupo Clarín, que apoya (cual aliado permanente) al gobierno de los Kirchner. Sea lo que fuere y pase lo que pase.

Lo sucedido con Bielorrusia es un ejemplo de todo esto, que no nos sorprende demasiado. Porque está escrito en la piedra que la izquierda “ama” a la izquierda, mucho más allá de la -para ellos secundaria- cuestión del respeto a los Derechos Humanos, que todos -en el extraño mundo de la izquierda- declaman no obstante promover. Cual biombo. Lo cierto es que los zurdos jamás condenan a ninguno de los suyos. Ni a Lukashenko, ni a Castro, ni a Chávez. A ningún zurdo. Bajo ningún concepto. Pase lo que pase. Eso es “lealtad”, dicen. O “solidaridad”, en todo caso. ¿Raro, no?

A pesar de esto, los zurdos siguen -hipócritamente- declamando que son los inclaudicables “campeones” de los derechos humanos. Y es bien obvio que la realidad es que, para ellos, los Derechos Humanos, en todo caso, son solamente para los amigos. No para los enemigos. Nunca jamás. Para los enemigos, como decía Juan Perón, “ni justicia”, siquiera. Todo se maneja selectivamente, en función de sesgos políticos. Las condenas -en todo caso- son sólo para los enemigos, jamás para los amigos. Sin importar lo que éstos, en la realidad, hagan. Como es precisamente el caso de don Lukashenko, que encarcela -o elimina- a todo aquel que no coincida con él.

A Lukashenko -y los suyos-, la Unión Europea (los “buenos”, en la conocida película zurda, en la que los “yanquis” son -siempre e inevitablemente- los “malos”) les acaba de imponer sanciones. No pueden obtener visas para viajar por Europa. Y sus activos en el exterior han sido congelados. Esto es, en buen romance, la plata mal habida que ellos tienen estacionada en cuentas del exterior ya no está disponible para ellos.

Lukashenko, prepotente como tantos, acaba de “responder”. A su manera. Prohibiendo que las aerolíneas comerciales de los países occidentales sobrevuelen el territorio de su país cuando salen o entran a Rusia o a Ucrania. La medida del dictador bielorruso no generará, sin embargo, problemas de magnitud. Y Lukashenko perderá, por ejemplo, unos 200.000 dólares anuales, en concepto de derechos de sobrevuelo que los Estados Unidos y Canadá le pagaban religiosamente. Así es la vida, más allá de las ficciones. © www.economiaparatodos.com.ar




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