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Jueves 13 de julio de 2006

Los progresistas huyen de la Iglesia

El premier español José Luis Rodríguez Zapatero evitó encontrarse con el Papa durante la visita de este último a Valencia. En la Argentina, el presidente Néstor Kichner decidió no concurrir al tradicional “Te Deum” del 9 de julio.

No hay nada más parecido a un “progresista” que otro “progresista”. Dicen las mismas cosas, ciertamente. Pero, además, se comportan de la misma manera. Coinciden en los profundos resentimientos sociales que los alimentan. Y, además, en los distintos miedos que comparten. Uno de éstos, veremos, es el miedo a escuchar a los pastores de la Iglesia Católica.

Los diarios del fin de semana pasado nos mostraron –una vez más– los notables paralelos que existen entre algunos de los inseguros “líderes” progresistas, ahora que al tiempo de sufrirlos, los vamos conociendo.

Particularmente, entre nuestro progresista presidente, don Néstor Kirchner –ahora dedicado a defender a nuestra jurista, la senadora Cristina, atacando permanentemente al periodismo que no se alinea (por el motivo que sea) con él o con ella– y el cada vez más desprestigiado premier español, don José Luis Rodríguez Zapatero.

En efecto, ambos mandatarios huyen absolutamente despavoridos ante la mera posibilidad de tener que escuchar en alguna ceremonia oficial (es decir, delante de otros y de las cámaras de televisión) a los prelados católicos.

Nuestro sureño Kirchner viajó a Tucumán para la celebración de nuestra digna efeméride de la Independencia. Pero, aterrado, se negó a escuchar, asistiendo al tradicional “Te Deum”, al arzobispo local. Del mismo modo que lo hiciera ya algunas veces con nuestro buen cardenal Bergoglio.

Rodríguez Zapatero, por su parte, hizo algo muy similar con motivo de la visita del papa Benedicto XVI a Valencia, para concurrir al importantísimo Congreso Internacional de la Familia: se negó a asistir (por presuntos problemas de agenda) a la multitudinaria e imponente misa dominical allí celebrada por el Pontífice, con la que se puso punto final al Congreso.

Con sus conocidas propuestas “progresistas” (la legitimación de los matrimonios entre gays; la disponibilidad de procesos de divorcio que los españoles llaman “express”, porque durarían solo tres semanas; la posibilidad de que los matrimonios de gays o lesbianas puedan adoptar niños; que la enseñanza de la religión en las escuelas sea sólo facultativa), Zapatero está en las antípodas mismas de la Iglesia. Por eso lo que tenga que decir el Papa le incomoda sobremanera. Igual que a los Kirchner lo que tengan que decir nuestros Obispos.

¿Curioso? No. Son obviamente “del mismo palo”, esto es, están cortados con “la misma tijera”. Clarito, entonces.

Post Scriptum

Lo cierto es que, en Valencia, el Papa y el primer español sólo se encontraron por espacio de 15 minutos. El breve diálogo entre ambos fue formal y particularmente frío, según cuentan las crónicas.

Zapatero, aterrado por el fuerte abucheo que recibió al aparecer en Valencia cerca del Papa, no asistió a la misa a la que sí asistieron, en cambio, un millón y medio de enfervorizados españoles. Huyó, entonces.

Como huyen también los autocráticos Kirchner a los “Te Deum” patrios, cada vez que sospechan que el oficiante no es un hombre “del propio palo”, lo que habla a las claras de su fe en el diálogo democrático.

Fidel Castro (aparente compañero caribeño de ruta de Zapatero y los Kirchner) no huye. En efecto, en oportunidad de su visita a Cuba, el papa Juan Pablo II celebró cinco misas, todas multitudinarias. Castro asistió a dos de ellas –las dos que se celebraron en La Habana– pensando seguramente (cuando la muerte llama a la puerta) en que el purgatorio puede quizás ser preferible al infierno. Por si acaso, entonces. © www.economiaparatodos.com.ar




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