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jueves 26 de abril de 2007

Morales pierde el control sobre dos provincias de Tarija

Mientras la relación entre Bolivia y Brasil se deteriora, las provincias de Gran Chaco y O’Connor, pertenecientes al Departamento de Tarija, se pelean por las regalías de la exportación de gas y cortan el suministro de ese fluido hacia el exterior.

Desde hace rato ya, estamos advirtiendo –una y otra vez– a nuestros lectores que las cosas en la Bolivia “bolivariana” de Evo Morales y sus ad-láteres se están poniendo “castaño oscuro”. Y así es, lamentablemente.

En primer lugar, queremos señalar que, según lo informado por el prestigioso diario paulista Folha de Sao Paulo, en la desastrosa “Cumbre Energética” de la Isla Margarita hubo un “fuerte entredicho” entre el presidente del Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, y Evo Morales, el actual escudero de Hugo Chávez en la vecina Bolivia. (De paso, vale la pena señalar que la cumbre terminó en la misma nada y de ella salió claramente triunfante el líder brasileño, mientras Hugo Chávez y Néstor Kirchner debieron presenciar -a disgusto- cómo sus extrañas propuestas de creación de un cartel regional de exportadores de gas natural y del Banco del Sur quedaban postergadas, por “falta de quorum”, lo que en otras palabras quiere decir “porque a los demás no les gustaron”.)

Ambos mandatarios, informa el medio, discutieron acaloradamente con relación a las dos refinerías propiedad de Petrobrás en Bolivia, que Morales quiere nacionalizar, lo que para él aparentemente quiere decir quedarse con ellas, sin pagar lo que valen.

Las refinerías en cuestión están ubicadas en Cochabamba (Gualberto Villarroel) y Santa Cruz (Guillermo Elder Bell) y fueron adquiridas por Petrobrás en 1999, por algo más de 100 millones de dólares. Hoy, ellas valen entre 160 y 180 millones de dólares, pero Morales quiere pagar apenas unos 50 millones de dólares, lo que es inaceptable para “Lula”, que defiende -como corresponde- los intereses de cientos de miles de brasileños accionistas de Petrobrás, a los que Morales, en cambio, pretende “fumar en pipa”, descaradamente.

La idea de Morales es la celebrar el 1° de Mayo ocupando simbólicamente ambas refinerías, militarmente si fuera necesario, sin haber antes acordado el precio de la indemnización que cabe abonar a Petrobrás. Circo para su gente, entonces.

Si esto ocurre, advirtió “Lula”, “Brasil dejará de invertir en Bolivia y aconsejará a otros países a hacer lo mismo” (incluyendo al compañero de ruta don Néstor, quien –conforme a su conocida costumbre– hará “lo del avestruz” seguramente, o sea, se hará el “oso distraído”, pese a que lo que finalmente suceda con Petrobrás debería ser un poderoso llamado de atención para un país como el nuestro que parece estar apostando fuerte a consumir el gas boliviano que -insólitamente– pagamos mucho más caro que el gas natural que producen en nuestro propio país nuestras propias empresas, que han sido por años forzadas a subsidiar a algunos conocidos grupos industriales, cercanos al poder).

Morales, al difundirse lo ocurrido, señaló que no era cierto. “Lula”, por su parte, permaneció en un llamativo silencio.

Mientras tanto, lo sustancial del gas natural contractualmente comprometido por Bolivia para su consumo en la Argentina dejó de fluir por un buen rato. Porque las válvulas de exportación de la excelente empresa privada boliviana Trasnredes, ubicadas en San José de Pocitos, fueron cerradas a la fuerza por una furibunda marea humana que –curiosamente– saqueó las instalaciones y aprisionó y desarmó tanto a los efectivos del Ejército de Bolivia como a la policía local, para luego enviar a sus efectivos (desairados y molidos a palos) a sus respectivos cuarteles. Las fuerzas del orden sólo pudieron recuperar las instalaciones tomadas al día siguiente, sin que nada asegure que episodios similares no volverán a ocurrir.

La ola de furor estuvo conformada por unos 3.000 disconformes ciudadanos de Villamontes, en la provincia de Gran Chaco, que decidieron (por las suyas) que querían participar –en adelante– de alguna parte del 45% (11% del total) de los ingresos o regalías que corresponden al Departamento de Tarija y que, hasta ahora, van a parar a las arcas de la provincia de O’Connor. Ambas provincias pertenecen al mismo departamento. Ya ha habido un muerto y dos decenas de heridos, pero como los de O’Connor también están también nerviosos y en pie de guerra, la cosa puede volverse mucho más seria.

Mientras el gas natural comprometido dejó de fluir hacia nosotros y las rutas hacia nuestro país estuvieron, una vez más, absolutamente cortadas por la fuerza y manos de unos pocos que no son gobierno (claramente a la llamativa manera kirchnerista de los ambientalistas de Gualeguaychú), la sospecha es que, detrás de todo esto, podría estar la mano de Morales y los suyos, que habrían fogoneado el incidente para tratar de desprestigiar al prefecto de Tarija, Mario Cossío, uno de los más populares líderes del Oriente boliviano quien, como sus colegas de Beni, Pando y Santa Cruz, pretende un amplio grado de autonomía para el pueblo de su departamento.

Morales, además, estuvo recientemente en Tarija repartiendo personalmente dinero (donado por Hugo Chávez) entre sus pobladores, de manera de minar –con el populismo más abierto–a Cossío.

El asunto es bien serio y nos recuerda a otro feo episodio, en el que la izquierda radical (en este caso, aparentemente hábilmente disfrazada) habría, según algunos, prendido fuego a una villa miseria argentina, para así tratar de desprestigiar a un intendente calvo que osó alejarse del multifacético tropel del compañero Néstor.

La situación en Bolivia amenaza con extenderse ahora al cercano yacimiento de gas natural denominado “Margarita”, que es el segundo más grande de América del Sur. Si eso sucediera, las consecuencias se trasladarían inevitablemente a la propia Sao Paulo y harían (de paso) un poco de presión sobre el país de Petrobrás.

Increíble, aunque algunos creen que esto puede ser efectivamente así. Peligrosísimo, por cierto. Pero lo de haber “perdido (Morales) el control sobre el Gran Chaco”, anunciado por los medios bolivianos, a lo mejor no es tan rigurosamente así. Y las cosas están más “manejadas” de lo que parece.

Terrible, para el clima de inversión boliviano. Sugestivo, además, para la paz regional. Y una lamentable demostración de la poca confiabilidad de la Bolivia de don Evo como país exportador de gas natural. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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