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Jueves 28 de junio de 2007

Más incumplimientos de Chávez y las mentiras que esconden los “matrimonios políticos”

La Venezuela de Hugo Chávez continúa incumpliendo un contrato con una empresa uruguaya. En Francia, Ségolène Royal y Francois Hollande anunciaron su separación.

Empresa uruguaya en dificultades por venderle a la Venezuela de Hugo Chávez

No todo lo que reluce es oro. Menos aún los negocios que se hacen con la Venezuela de Hugo Chávez. Así lo acaba de comprobar la empresa industrial uruguaya Unión Metalúrgica Industrial del Sur (UMISSA), que da empleo a unas mil personas.

En 2006, firmó un contrato con el Estado venezolano para la provisión y montaje de 12.193 viviendas prefabricadas. El acuerdo se suscribió en el marco del “Acuerdo de Cooperación” de Uruguay con Venezuela firmado a comienzos de 2005, cuando todavía Tabaré Vázquez escuchaba los “rugidos” de Chávez. La idea era exportar bienes industriales uruguayos a Venezuela, a cambio de crudo caribeño.

UMISSA envió a Venezuela unos 4.000 kits con los que pensaba construir allí igual número de viviendas populares. Llegados a Venezuela, los kits terminaron en un depósito, con excepción de unos pocos que fueron armados como unidades modelo y usados para “batir el parche”, esto es, para hacer creer a la gente que el programa “estaba en marcha”. Los demás duermen el sueño de los justos, en algún tórrido galpón caribeño.

El material remitido no fue pagado. Por ello, la firma uruguaya está enfrentando problemas, desde que las facturas están “en el aire”. Una pena, por la empresa, sus dueños y operarios. Pero, más aún, porque aquellos a quienes presuntamente se quiso beneficiar (unos pocos venezolanos de menores ingresos, con viviendas precarias) siguen esperando.

UMISSA lleva vendidas unas 3.000 unidades en el mercado doméstico. Las estructuras que usa son de aluminio, razón por la cual sus necesidades de mantenimiento son menores. Y su costo es de unos 145 dólares el metro cuadrado.

En la operación concertada con UMISSA hay unos 156 millones de dólares en juego. Y el futuro de una fábrica oriental, lo que poco le importa a Chávez, según parece.

Los “matrimonios políticos”

Cada matrimonio es un universo en sí mismo. Pocos, fuera de él, pueden conocer realmente lo que efectivamente sucede en su interior. Lo mismo sucede con los “matrimonios políticos” que son “caballos de Troya” con los que (i) se dejan de lado los males del nepotismo y, peor, (ii) se pasa cómodamente por el costado a las limitaciones constitucionales en materia de continuidad en los cargos públicos electivos.

El problema es que, a veces, las cosas en los “matrimonios” o “parejas políticas” son distintas de lo que aparentan. Las verdades se esconden, disfrazan o disimulan, de mil maneras. Y los engañados -al final- somos todos.

Cuando Néstor Kirchner -con el petulante desenfado que lo caracteriza– ha comenzado a sugerir que su heredera será su esposa, Cristina, quien apunta a sentarse en el devaluado sillón de Rivadavia, hay una lección -política y moral- que nos llega desde Francia.

Tiene que ver con el anuncio de separación de la “pareja política” conformada por Ségolène Royal (la candidata socialista que fue derrotada por Nicolás Sarkozy en las últimas elecciones presidenciales de Francia) y Francois Hollande (quien, hasta ahora, es el secretario general del Partido Socialista de Francia). Ambos convivieron por espacio de tres décadas y tuvieron cuatro hijos en común.

Culminada la campaña electoral, cuando ya no había por delante “riesgo político” mayor, Ségolène le pidió a su pareja que se fuera del hogar común. Así, culminaron meses de especulación durante los cuales las sospechas acerca de la estabilidad de la pareja se acumularon. Y se despejó el engaño anterior: porque las cosas no andaban bien y ya no había “pareja”. Hace apenas tres meses, en Limoges, los medios recogieron un beso en público que ambos se dieron, presumiblemente para aparentar normalidad y no perder votos. Sin afecto sincero.

Royal acaba de publicar un nuevo libro, “Detrás de las bambalinas, respecto de una derrota”, lleno de excusas, en el que revela que ella le pidió a su pareja que se retirara del domicilio común, consciente de que la estaba engañando. Aclara que la revelación es para que se sepa la verdad. Hasta ayer, no obstante, la transparencia no valía nada. Es feo cuando la verdad recién se revela cuando ya no hay razones para disimularla. La moraleja es clara: primero la política, después el matrimonio y, lejos, la verdad.

Esto demuestra que los “matrimonios políticos” son inconvenientes, desde que con frecuencia no son lo que parecen, lo que engaña al electorado. Y porque subordinan la verdad a sus propios intereses políticos, que en cambio priorizan. Para tener en cuenta, particularmente cuando hablamos de los Kirchner, algunas de cuyas “fronteras” son todavía bastante más difusas que las de Ségolène, particularmente las éticas. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


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