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jueves 11 de marzo de 2004

¿Quién entiende al Fondo Monetario Internacional?

Si se tienen en cuenta las nuevas reglas de juego que rigen en el mercado financiero internacional a partir de la llegada de los republicanos a la Casa Blanca, el comportamiento del FMI ante el default argentino es francamente incomprensible.

La novela de suspenso que vivimos en los últimos días sobre si Argentina entraba o no en default con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tenía como principal ingrediente la exigencia de ese organismo de que Argentina acelerara la renegociación de la deuda defualteada. El porcentaje de acreedores que deben dar el visto bueno a la oferta argentina, el comité de bancos y el tratamiento especial a un determinado grupo de bonistas formaron parte de esta nueva novela entre la Argentina y el FMI.

Si bien la Argentina tiene que cumplir con los contratos que firma, y eso no está en discusión, lo que si resulta bastante contradictorio es el comportamiento del FMI de acuerdo a las nuevas reglas de juego que rigen en el mercado financiero internacional a partir de la llegada de los republicanos a la Casa Blanca.

La nueva corriente que se impuso en Washington hace ya casi 4 años consiste en que el FMI ni ningún otro organismo multilateral de crédito, que son financiados por los contribuyentes de los países que los integran, deben salir a rescatar a los países que entran en crisis financieras. La sana práctica económica indica que quienes realizan inversiones y buscan una renta deben hacerlo a riesgo propio, sin esperar que aparezca el 7mo de Caballería a salvarlos cuando se dan cuenta que se metieron en problemas. En definitiva, lo que empezó a imperar en Washington desde hace 4 años es la teoría de la sanción moral. Si Ud. hace una inversión no espere que venga a salvarlo el Chapulín Colorado con la plata de los contribuyentes. Porque eso fue lo que ocurrió durante décadas, pudiendo mencionarse los casos de México y el sudeste asiático como ejemplos más recientes. Quienes compraban bonos de esos países especulaban con que los organismos multilaterales pondrían la plata para que ellos cobraran en caso de default. El resultado era que, bajo esta regla de juego, los inversores asumían riesgos cada vez mayores esperando que el prestamista de última instancia actuara si las cosas se ponían complicadas. Por eso los salvatajes del pasado requerían cada vez más dinero, al punto que en 1998, luego de la crisis del sudeste asiático, el FMI se quedó prácticamente sin fondos para poder operar.

Si esas perversas reglas cambiaron para evitar, justamente, especular con los salvatajes, ¿qué hace el FMI hoy interviniendo en la renegociación de la deuda Argentina con los bonistas? ¿Por qué establece condiciones para que Argentina renegocie? De acuerdo a las nuevas y saludables reglas que supuestamente rigen en esta materia, el FMI no debería ni poner plata ni presionar al respecto y tendría que mantenerse absolutamente al margen del problema, porque sino vuelve a dar señales confusas hacia el futuro.

En definitiva, ¿quién entiende hoy al FMI? ¿Interviene o no en casos de default?

¿No habrá llegado la hora de plantearse seriamente la misma existencia del FMI? © www.economiaparatodos.com.ar




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