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jueves 3 de mayo de 2007

El mundial del turismo

La convención anual del Pow Wow, que reúne a compradores de todo el mundo y a vendedores de los Estados Unidos, se desarrolló en Anaheim, California, en medio de novedades y cuestionamientos a la restricción de turistas.

Los Estados Unidos están en un brete profundo respecto de una industria que les dejaba ingresos híper millonarios antes del 11 de septiembre de 2001. El turismo –ese motor impresionante de las economías que saben aprovecharlo– era la tercera industria del país. Bendecido por bellezas naturales de todo tipo y por una infraestructura insuperable, la potencia del Norte había sabido atraer visitantes de todo el mundo que llegaban allí para divertirse, tomar sol, esquiar, visitar parques de diversiones, hacer turismo aventura, acampar, escalar, en fin, todas las ocurrencias que en materia de tiempo libre podrían inventarse.

Pero, los atentados en Nueva York y Washington cambiaron todo eso. Las restricciones al ingreso, materializadas en una política de visado que retiró del ingreso libre a ciudadanos de decenas de países –entre ellos el nuestro–, las medidas de seguridad aeroportuaria y el temor entendible de millones de personas que han comenzado a pensar en otros destinos para sus vacaciones, han planteado una encrucijada que se debate entre el estímulo al turismo y las metas de seguridad nacional.

Como consecuencia de este marco, el reciente Pow Wow que se desarrolló en Anaheim (sede de Disneyland, cerca de Los Ángeles en California) contó con una menor presencia de compradores internacionales respecto de su promedio histórico: unos 1.000 delegados menos se hicieron presentes en el Centro de Convenciones de la ciudad que vio nacer el primer parque temático de Walt Disney en todo el mundo.

De todos modos, la reunión sirvió para conocer varias novedades de este negocio formidable. Una de ellas fue la confirmación de la salida de Delta de su convocatoria de acreedores (“el Chapter 11”, como se la conoce en los Estados Unidos). La compañía con sede en Atlanta, Georgia, tuvo un manejo legal y administrativo durante los 19 meses que duró el purgatorio que le permitió pasar del escalón anterior a la quiebra a uno con nuevos horizontes a partir del 30 de abril. De hecho, se perfila para ser la segunda empresa de aviación de mayor valor patrimonial del mundo. A partir de mayo, Delta cubrirá más destinos en el mundo (300 en 52 países) que cualquier otra línea aérea. La compañía reportó una pequeña ganancia anual operativa por primera vez desde 2000 y su nivel de valor de mercado podría trepar a 11,4 mil millones de dólares de acuerdo a los primeros análisis de Wall Street.

Por otro lado, el CEO de Universal Studios, Tom Williams, anunció que en la primavera boreal de 2008 se inaugurará una atracción revolucionaria –por el impacto popular y la tecnología empleada– en los parques que la empresa tiene en Orlando y Los Ángeles. Se trata de “Los Simpsons”, que ocuparán un área completa de ambos parques con una atracción central definida por sus siglas en inglés como IDA (indoor dark attraction), la cual incluye un simulador de última tecnología digital de alta resolución que incorporará las voces de los personajes originales e incluirá la participación de los visitantes. Estos serán “lanzados” junto con la familia Simpson en una “histérica y casi inimaginable aventura” y experimentarán un costado de Springfield que no ha sido explorado en la TV con una mezcla de excitación, sorpresa y diversión.

“Los Simpsons” es la serie actual que más ha durado en la televisión mundial. Está entrando en su decimonovena temporada y lleva hechos más de 400 capítulos. El impacto cultural de la serie concita la atención de más de 20 millones de televidentes en todo el mundo y se ha convertido en un ícono que también llegará al cine el 27 de julio.

El área de la atracción en los parques de diversiones se llamará “Krustyland” y dará la bienvenida con una enorme cara de Homero abriendo la boca para dejar pasar a los visitantes. Una vez dentro, toda la ambientación trasmitirá la cultura de los Simpsons, desde las bebidas, los colores y las comidas. Para la producción, Universal Studios trabajó en estrecha colaboración con los creadores de la serie, Matt Groening y James Brooks. Groening dijo que “la atracción está diseñada para duplicar la serie de TV sólo que a una mayor velocidad y llena de exclamaciones”. El resultado espera ser de muchísimo impacto en la comercialización mundial de los parques. © www.economiaparatodos.com.ar

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