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jueves 20 de junio de 2013

Afinando los números para el ciclo 13/14

Afinando los números para el ciclo 13/14

Las distintas consultoras continúan realizando proyecciones bajistas para los precios

Semanas atrás decíamos que, por los próximos dos meses, el rumbo de las cotizaciones de los granos iba a estar determinado principalmente por lo que sucediera en términos climáticos en Estados Unidos,  para determinar las consecuencias que el mismo tendría, primero, sobre las labores de siembra, y luego, sobre la evolución de los cultivos en su etapa de desarrollo. ¿Qué mensaje nos deja la última semana en este sentido? La siembra se encuentra finalizada en maíz, y esta semana se estaría finalizando con soja – al domingo 16/6 se llevaba implantado el 85% de la  superficie estimada -; y con respecto al clima, se presenta amigable para los cultivos, con registros de temperaturas que favorecen el rápido desarrollo y que  hacen desaparecer los “fantasmas”, que en su momento, nos dieron un susto al momento de la implantación.

A raíz de esto, las distintas consultoras continúan realizando proyecciones bajistas para los precios. Goldman Sachs,  el pasado jueves nos decía que veía un “significativo potencial negativo en las materias primas agrícolas en el segundo semestre del año, a menos que el clima extremo apuntale los precios”. Recordemos que todas estas proyecciones están basadas en las optimistas estimaciones del USDA, que en las planillas de cálculo, muestran una recomposición de las existencias, y que si bien, no descartamos que algo de esto suceda, consideramos que es un tanto temprano para asignarle una alta probabilidad de ocurrencia. Habrá que seguir semana a semana, el clima,  la condición de los cultivos, y para fin de mes, nos espera el informe que la Oficina de Agricultura de Estados Unidos dará a conocer el viernes 28, donde se harán los últimos ajustes de superficie.

Localmente, dejamos atrás la campaña 12/13. La siembra de Trigo está en marcha, se habla de un incremento de superficie en torno al 10%, que lejos de estar vinculado a los incentivos propuestos por el gobierno, parece estar justificado por perspectivas de precios mejores que las que teníamos en estos meses para la campaña pasada (U$S160) – hoy tenemos U$S 200 para un trigo enero – , y por sobre todas las cosas por decisiones de manejos o rotación de cultivos.

Ahora bien, es hora de empezar a concentrarse en las alternativas que para los granos gruesos nos propone el próximo ciclo y es aquí donde pretendo detenerme por un instante. Hay una sensación generalizada de que con los precios que hoy tenemos para la próxima cosecha – Soja U$S 300; Maíz U$S170 -, los números no cierran. Si esto es así, permítanme ser antipático, pero habrá que reducir aún más los alquileres, que es una de las únicas variables de costo donde tenemos margen de influencia. Pero, ¿no podemos tener precios superiores a estos? Si por supuesto, pero si no los vemos en los próximos 2 meses, ese incremento seguramente estará fundado en algún problema productivo que tenga Sudamérica, y en ese caso, ese incremento de precio, irá destinado a “tapar” algún hueco que quedó desde lo productivo. Seguramente alguno esté imaginando “bueno… pero la demanda también existe…”, si es verdad, pero entiendo que ya está introducida en los precios que estamos manejando.

Entonces, me dejaría más tranquilo escuchar que los precios actuales no resultan atractivos, por que se tiene la perspectiva de que el mercado ofrezca valores superiores. Y bueno, ahí se abre un diálogo más interesante. Personalmente, considero que usar valores muy superiores a estos, quizás sea un tanto arriesgado, toda vez que cuando lo ponemos en los presupuestos, tenemos que ser consientes que habrá que lograr promediar TODA la producción a esos valores. Ojo, también debo decir que soy optimista, en cuanto a que creo que por momentos podemos llegar a tener precios superiores, pero por momentos (sería como un optimismo con cautela). Tranquilamente, si el clima se da a pedir de los cultivos, podemos encontrarnos con precios más bajos, y ahí mi intranquilidad aumenta, porque al que no le cerraban los números con U$S 300, no me quiero imaginar cómo le va con U$S 280/270. Es por ello que habrá que manejar los tiempos del mercado, conjuntamente con  los riesgos del negocio, para que comercialmente cada productor pueda construir su “saco a medida”, y si los números no cierran con una soja de U$S 300, significa que aún quedan “tuercas por ajustar”.

Fuente: Juan Pablo Cañón – Mitikile S.A