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jueves 17 de junio de 2004

Carlos Araujo: “Ibarra está para el diario y los titulares de mañana y no para los ciudadanos”

Hace años que el debate por los cambios en el actual Código de Convivencia de la Ciudad de Buenos Aires se dilata. Esta semana se fijó una nueva fecha para la sesión, pero no se cumplió. La oposición acusa al oficialismo de estar demorándola intencionalmente. Carlos Araujo, legislador porteño por Recrear, explica de manera detallada cuáles son las principales reformas que se quieren llevar a cabo y habla sobre la falta de gestión del gobierno.

– ¿Por qué no se llevó a cabo, como estaba previsto, el debate por la reforma del Código de Convivencia?

– El martes 15 se debería haber discutido el Código de Convivencia actual, o el nuevo Código Contravencional, pero no se hizo porque no hubo quórum. Hace un mes que se viene pateando.
Hace tres meses hubo una reunión de varios bloques para analizar los cuatro proyectos que había en estudio, contraponerlos, presentarlos, ver lo que tenían en común y ver los artículos a discutir. La semana pasada habíamos llegado a un acuerdo para sacar, finalmente, con la mayor cantidad de consenso entre los bloques, esta ley que es tan importante para los ciudadanos de Buenos Aires. El viernes 11 estaba casi listo y se citó para el martes siguiente. Pero ese día, curiosamente, no aparecieron los legisladores.
En el Ejecutivo están tratando de que esto no se vote porque hay un interés político de que la iniciativa la tome Ibarra y no los legisladores de la oposición. Por lo tanto, han empleado estas chicanas tan conocidas de la vieja política que nosotros queremos cambiar.

– ¿Qué temas incluye, básicamente, la discusión por el Código de Convivencia?

– Los temas críticos se los puedo enumerar. El primero de ellos es la edad de imputabilidad de los menores. Sobre este asunto hay un consenso general para que se baje el umbral de 18 a 16 años. Sin embargo, hay un proyecto que lo quiere dejar en 18 y otro de diversos partidos, entre ellos Recrear, que propone bajar la edad a 14 años. Actualmente, hay países en donde incluso se los imputa a partir de los 12 años.
Uno de los temas centrales del debate, también, es la prostitución. Esta actividad hoy está desregulada, se da puertas adentro y la idea es aprobar una ley que impida que estén cerca de las viviendas, cerca de las escuelas o cerca de los templos. Porque hoy están en cualquier lado. Queremos que el que vive en cualquiera de los barrios porteños pueda estar seguro de que su hijo sale a la calle y no tiene que ver ninguna escena. Se trata de que haya respeto al ciudadano. Cada cual puede hacer lo que quiera, pero hay una libertad de aquel que quiere salir a la puerta de su casa tranquilo y que hay que respetar. Con la ley de convivencia actual, las prostitutas y los travestis están en cualquier lado.
El tercer tema es el de los piqueteros. Nosotros lo que proponemos es que cuando haya una manifestación, primero, pidan autorización y, en segundo lugar, que no se coarte de ninguna manera la libertad y la actividad de los ciudadanos. Si manifiestan, que está permitido y es un derecho que está previsto sin lugar a duda en la Constitución, también deben respetar otro derecho contemplado por la misma Constitución, que es el derecho a la libre circulación. Entonces, el que quiere hacer una manifestación que ocupe dos carriles y deje los otros dos carriles para el resto de los ciudadanos.
Sobre este punto también hay diferentes posturas, pero en líneas generales le diría que la mayoría está a favor de hacerlo así. El Gran Buenos Aires es un caos, y desde hace mucho tiempo ya. El gobierno central no se ocupa e, incluso, ha fomentado esto y no hace nada para remediarlo. Pareciera que no le importa nada, porque ellos viajan en helicóptero y los que vivimos en Buenos Aires, que somos 3 millones de personas, perdemos el presentismo, no podemos viajar y ponemos en riesgo nuestros trabajos. Esta gente que proteste, si quiere, pero que lo haga en el marco de la ley.

– ¿Usted cree que estas reformas solas van a bajar los niveles de inseguridad?

– Por supuesto que no. Hay otros temas. Uno que es complicado es aquel que tiene que ver con la reincidencia, que no está prevista en el Código actual. “Reincidencia” quiere decir que a una persona que comete delito una vez, se le da una pena. A la segunda vez, se le aplica otra pena mayor. A la tercera, otra mucho mayor. Y si bien hay discusión sobre este asunto, en realidad, se está muy cerca de lograr el consenso general para que esto se cumpla de una vez por todas.

– Entonces, si están todos más o menos de acuerdo, ¿cuál es la razón por la cual este nuevo código no se aprueba?

– La razón por la que se dilata la aprobación de un nuevo Código de Convivencia es muy simple y es meramente política. La discusión real es por quién se queda con la bandera. Quién va a adjudicarse la aprobación y su rédito. Para mí, es lisa y llanamente eso. Es una cuestión política.

– ¿Entre qué bandos?

– El grupo de Ibarra, es decir el oficialismo, lo está trabando.

– ¿La intención es que no salga ahora, que pase el tiempo y después ellos presenten un proyecto igual o quieren diluir los temas que se están debatiendo?

– Probablemente lo que propongan más adelante va a ser algo muy similar o igual, porque el proyecto del oficialismo, finalmente, no difiere demasiado de estas cuestiones. Lo que sucede es que quieren la bandera política, cuando en realidad, esto debería ser la bandera de toda la ciudad y no de un partido, de la oposición o del oficialismo.
La realidad es que en Recrear, como en otros partidos, lo que queremos es que se haga la sesión y que se discuta. Si hay disidencia en algunos temas en particular, para eso es el debate donde cada cual defenderá su postura. Pero si el Ejecutivo le sigue buscando la vuelta para que no se dé ese debate, va a ser muy difícil. Es la segunda vez que se pospone esta discusión.

– ¿Cuál es la nueva fecha?

– Está fijada para dentro de 15 días. Espero que se cumpla…

– ¿Hace cuánto se está hablando de los cambios que hay que hacerle a este Código?

– Hace cinco años y medio que se viene tratando de discutir. Esta legislatura en seis meses ha avanzado muchísimo, porque ha agilizado temas que venían muy dilatados y olvidados. Pero aun así, hay que seguir luchando para lograr que finalmente esto se convierta en ley, pese a todos los inconvenientes y las trabas que nos ponen.

– Le quería preguntar por otro tema que también preocupa a la gente y que no es nuevo. En todos los semáforos hay un chico que viene a pedir, o alguien vendiendo algo, o están los famosos limpiavidrios que se abalanzan, en especial, sobre las mujeres y las intimidan. Si no les dan plata, las escupen, las insultan. Con los hombres también pasa, pero se atreven menos. ¿Hay algo previsto respecto a esto en los nuevos proyectos para el Código?

– Sí. Esto hay que pensarlo desde su raíz. ¿Por qué razones se da esto? Por la falta de trabajo y por los chicos que están en la calle cuando deberían estar en la escuela…

– Algunos no son tan chicos…

– No, es verdad, pero alguna vez lo fueron y no recibieron lo que merecían. Entonces, hoy ya son un tema aparte.
La Ciudad de Buenos Aires tiene un presupuesto anual aproximado de 4.000 millones de pesos y este año se calcula que va a tener un superávit de 700 millones. El presupuesto está subejecutado. El primer trimestre pasó, y todavía no nos han informado qué es lo que hicieron con el dinero.
Está la plata para que esos chicos no estén en la calle, estén protegidos en un hogar, vayan al colegio y puedan tener un subsidio. Lo que pasa es que el Ejecutivo no actúa, no tiene gestión.
El otro día salió un artículo en Página/12, si no me equivoco, en el que Aníbal Ibarra decía: “el progresismo tiene que aprender a gestionar porque sino, no va a poder sostenerse”. Yo lo leía y pensaba: “Ibarra ya hace cuatro 4 años que está, va para el quinto… ¿cuántos años habrá que esperar para que aprenda?”.
Porque esto es un problema de gestión meramente. Los fondos están, está el personal, pero no hay voluntad ni intención de cambiar las cosas. Y lo mismo sucede con el asunto de las inundaciones en la ciudad. Los planes que tendrían que estar hechos para este año, se pasaron para el año que viene. No hay gestión ni para esto ni para los cartoneros, ni para tantos otros temas.
Al respecto, por ejemplo, con la gente del bloque y junto con Patricia Bullrich presentamos una moción para que no se les dé carnet de trabajo a menores, para que no estén revolviendo la basura de noche, en vez de estar en sus casas descansando para ir al otro día al colegio. Imagínese que un pibe de 14 años que está en la calle trabajando a esas horas, al día siguiente no va a ir al colegio.
Por esto nos han hecho un escándalo terrible en la Cámara. Nos han dicho que estamos en contra del trabajo, que somos de derecha y no sé cuánta cantidad de estupideces impresionantes más.

– ¿No estaba prohibido el trabajo infantil?

– Exactamente. Y a lo largo de la historia ha sido la izquierda la que usualmente defendía ese derecho de los niños a no trabajar. Las cosas cambiaron…
Ahora nos acusan de no querer darles trabajo. Además, esto no sería darles trabajo. Hoy está calculado que son más de 3.000 los chicos que trabajan como cartoneros. Hay que sacarlos de la calle y llevarlos a la escuela.

– Por otra parte, es sabido que hay organizaciones, dígame si me equivoco, que ponen a esos chicos a pedir. Esos mayores los están esperando en la esquina, chequeando cuánto juntan. Los usan y se quedan con las monedas. Eso es una explotación terrible.

– Esto es lo que avala el Gobierno de la Ciudad, obviamente no de forma directa. El tema es que no reconoce este problema o dice que lo va a tratar, pero pasan los meses y no cambia nada.
Ibarra está enrolado en la misma postura de Kirchner. Hay una anarquía total. Y esto se ve todos los días. Uno quiere pasar, pero hay piqueteros que le rompen los vidrios del auto y la policía que está ahí y no hace nada. Asiste a todo este espectáculo, pero no actúa. No puede hacerlo porque tiene orden del Ministerio del Interior de no actuar. Los piqueteros, en cambio, vienen con la cara tapada y los garrotes que, según ellos es “por seguridad”. Finalmente, son una especie de fuerza de choque irregular e incontrolable…

– Los camisas negras…

– Sí, ¿pero dónde estamos? ¿Estamos en un Estado de Derecho o …?

– La verdad es que, cada vez más, pareciera ser que no estamos en un Estado de Derecho, ni a nivel provincial ni a nivel nacional.

– Pero no se puede seguir así. El gobierno nacional no puede tener esa actitud. Y nosotros en la Ciudad de Buenos Aires nos vemos perjudicados porque como el gobierno nacional está en nuestra ciudad, todos los conflictos vienen a parar acá.

– Uno lo que le pide a un jefe de gobierno o a un intendente es que el semáforo funcione, que se pueda circular por la calle, que los paseos estén en condiciones, que se cuiden las plazas. No es mucho más lo que se le pide a un funcionario de este rango. ¿No le da la sensación de que Ibarra, en vez de ocuparse de esto, se ocupa de hacer política “grande”?

– Uno le pide al jefe de gobierno que no haya baches y él está concentrado en apoyar al presidente en la pelea por la coparticipación. Ibarra está para el diario y los titulares de mañana y no para los ciudadanos. Es una pena porque acá hay mucho trabajo para hacer. © www.economiaparatodos.com.ar



Carlos Araujo, del partido Recrear, es vicepresidente tercero de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.




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