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Jueves 20 de marzo de 2008

Chávez incorpora a su órbita a Dominica

Las últimas noticias en relación a las FARC colombianas han hecho que las sospechas sobre la constante intervención de Venezuela en los asuntos internos de sus vecinos se transformen en realidad.

En Perú, una comisión parlamentaria (la de Defensa), con apoyo ostensible del APRA, está insistiendo en que se conforme -de inmediato- una comisión investigadora especial para estudiar las actividades que se realizan en el Perú desde las oficinas allí abiertas por una difusa organización venezolana oficial denominada: “Alternativa Bolivariana para las Américas” (“ALBA”), pese a que Perú no pertenece a ella.

La preocupación subyacente es que ellas se estén utilizando activamente para violar el principio de “no intervención en los asuntos internos de otro país”, según es costumbre de Chávez, para realizar “infiltración ideológica” y para financiar a las organizaciones “sociales” peruanas afines a la ideología marxista del caribeño, disimuladas tras la denominación genérica de “bolivarianas”.

El “ALBA” es, presuntamente, un organismo de “integración económica” prohijado por Venezuela. La realidad, detrás del “humo” que genera el accionar del “ALBA”, sin embargo, ha sido descripta por el Presidente peruano Alan García, sin mencionar por ahora a Venezuela directamente, al decir: “No somos tontos”, tomaremos medidas si continúan “los actos de complicidad a favor de los subversivos, terroristas o agitadores que quieren destruir la democracia en Perú.” Clarísimo, por cierto.

Después de las “revelaciones” de las computadoras que fueran capturadas por el gobierno de Colombia, que estaban en poder del terrorista colombiano recientemente muerto, Raúl Reyes, las sospechas sobre la constante “intervención” de Venezuela en los “asuntos internos” de sus vecinos se han transformado en una muy fea realidad. En una preocupación grave.

Porque de esta manera Venezuela viola abiertamente la Resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad, dictada en el marco del capítulo VII de la Carta y -por ello- directamente obligatoria para todos los Estados Miembros. Esta norma prohíbe, inter alia, financiar o sostener al terrorismo.

De allí la curiosa y precipitada “huída” que fuera prohijada, con inocultable pavura, por Hugo Chávez en la reciente “cumbre” del Grupo de Río, en Santo Domingo, respecto de cualquier debate público sobre el tema de sus “andanzas” en el exterior, con las que se inmiscuye -sistemática y constantemente- en los “asuntos internos” de terceros, en violación del derecho internacional, con lo que pone en serio peligro a la paz y seguridad de la región. En esto, Venezuela ha reemplazado el “papel” que Cuba había asumido en la región durante la década de los 70 (financiando y sosteniendo, entonces, a la extendida subversión marxista regional).

Pese a ello y a los riesgos consiguientes, hay todavía quienes caen (como “chorlitos”) en las tentaciones de los “petrodólares” de Chávez.

El último de ellos ha sido un joven Primer Ministro de color, de Dominica, la volcánica isla del Caribe con apenas 70.000 habitantes, Roosevelt Skerrit, quien acaba de “incorporar” a su país al “ALBA”, sumándose así al grupo compuesto por Bolivia, Cuba y Nicaragua, que son los habituales “compañeros de ruta” ideológicos de Chávez, todos cuyos primeros mandatarios, según cabe recordar, recibieron -en su momento- alguna “asistencia” venezolana para alcanzar esas posiciones.

La idea del “premier” de Dominica es, aparentemente, la de hacer un “trueque” entre petróleo venezolano y algunos de los productos agrícolas (huevos y pollos) con los que cuenta su país. Y, además, la de poder acceder a las ventas de crudo del “Programa Petrocaribe”, de PDVSA, al que ya se han incorporado Cuba, la República Dominicana, Haití y Jamaica, que permite financiar a 15 años, con el 2% de interés, una tercera parte de las importaciones de crudo venezolano.

En ese entorno, Venezuela está tomando, asimismo, participaciones en las refinerías de Cuba y Jamaica.

Chávez, queda visto, sigue utilizando activamente los petrodólares de los venezolanos para, con ellos, hacer crecer su influencia política e ideológica en el exterior. Esto, a su vez, se inscribe (como sugiere la realidad peruana) en el marco de una permanente intervención venezolana en los “asuntos internos” de sus vecinos que es, reitero, una amenaza a la paz y seguridad regionales como ha quedado demostrado en la reciente crisis ecuatoriano-colombiana, a la que sumara raudamente Chávez, hasta que las pruebas emanadas de las computadoras de Reyes le hicieran tratar de “cerrar” el episodio la más rápidamente posible.

Mientras todo esto sucede, Iván Ríos (en realidad: José Juvenal Velandia, que era el delfín de “Tirofijo”) uno de los siete miembros de la cúpula de las FARC, fue asesinado por sus propios compañeros, en Colombia.

Los ex compañeros de Ríos se entregaron en el noroeste del país, llevando consigo nada menos que la mano derecha (cortada) de Ríos, que entregaron a la policía colombiana, junto con su cédula, y su computadora personal.

El episodio fue producto, dijeron, de haberse sentido “encerrados” por las fuerzas del orden de Colombia, desabastecidos e incomunicados. Hay quienes especulan que, en realidad, lo que sucede es que están tratando de cobrar la recompensa ofrecida por Ríos, esto es cinco millones de dólares. Pero lo cierto es que las FARC y sus milicianos terroristas sienten, en todas partes, el aliento de los militares colombianos, cada vez más cerca de sus nucas.

Ríos, como el también fallecido Raúl Reyes, había formado parte del “equipo negociador” de las FARC que sin éxito, intentara convenir la paz, en el período 1998-2002, con el ex Presidente Andrés Pastrana. Por esto tenía la imagen pública de ser uno de los líderes “más jóvenes” de las FARC.

Otra mala noticia para las FARC, duramente golpeadas en los últimos tiempos. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


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