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lunes 24 de noviembre de 2008

El detrás de escena del relato oficial

La crisis económica no se soluciona con discursos y datos maquillados, tampoco con prepotencia o amenazas. ¿El Gobierno lo sabe?

“¡Qué vicepresidente me pusiste!”
Néstor Kirchner citando supuestas
palabras de Cristina Fernández.

A punto de comenzar el último mes del año, el escenario político se enfrenta, de cara al verano, con una perspectiva diferente a la que solía ofrecérsele para estas fechas. Es decir, la posibilidad de relajarse mientras la sociedad entierra los problemas en la arena, y se entretiene con las desventuras de la farándula en la costa atlántica es, en este 2008, mucho menor que lo que fuera en los años anteriores. La bonanza se acaba, y la única ventaja que halla el matrimonio presidencial ante esta circunstancia es la posibilidad de escudarse en la malaria general. Pero no alcanzará.

De ese modo creen poder suavizar: si la temporada no es óptima será culpa de los extranjeros que ya no viajan; desde luego que, si acaso hubiera alguna oferta de precios eso no será atribuido al espectro internacional sino a la conducción económica del gobierno que regula los mercados con un instrumento de política económica ajeno a cualquier manual: Guillermo Moreno, el Secretario de Comercio. Con esa arma pretenden los Kirchner gobernar la recesión y evitar despidos o baja productividad…

Mientras, el titular del Ministerio de Economía es una suerte de misterio. Lo único que se supo en los últimos tiempos de Carlos Fernández, ha sido que colabora con ahínco en preparar Matemáticas II, junto a su hijo. Pero estas son meras anécdotas, pues la certeza de que son sólo los Kirchner quienes manejan, a diestra y siniestra, los números en esta geografía es materia harto sabida. Lo lamentable es la carencia de un gabinete responsable porque ello pone de manifiesto la situación de anarquía que se evidencia día tras día. ¿O qué fue lo que sucedió con la toma de la autopista Arturo Illia por poner sólo un ejemplo?

En consecuencia, sin ministro de Economía que sepa de administración, sólo caben improvisaciones, y predicciones de economistas que se animan a vaticinar sin decir, claro está, el cuándo pasará lo inexpugnable que ha de pasar. No hace falta apelar a Keynes ni a Hayek para darse cuenta que ningún país se ha hecho grande sin mercado, inversión, y sin planificación estratégica de largo y mediano plazo.

En sintonía con ello, el “reemplazo” de un ministro para la cartera de Seguridad por un “vocero” con orden de dar pelea a cuánta voz se oponga o se exprese en disidencia, marca la causa primera de la delincuencia liberada para hacer a sus anchas. No hace falta estudio alguno para advertir que, Aníbal Fernández se erige como el político con mejor imagen dentro de las cárceles. Los criminales hallan en su persona la garantía más sólida.

En cuestiones de Justicia no hace falta siquiera hacer demasiadas consideraciones. Las declaraciones públicas del fiscal Manuel Garrido son elocuentes por demás. No puede investigar a los funcionarios, aún cuando todos los caminos de la culpabilidad conduzcan a sus despachos. Sin embargo, cabe advertir que pese a haberlo escuchado en múltiples reportajes, no se oyeron cacerolas que manifestaran desagrado o hartazgo ciudadano. Ambas conductas, la de la dirigencia que se cubre con el manto de la impunidad, y la de la gente que se evade en nimiedades marchan juntas. Posiblemente, si no sucediera de esa manera, la definición de Ulpiano (“dar a cada uno lo suyo”) se consagraría, algún día, en la Argentina.

Si nos mudamos al Ministerio de Salud, nada cambia demasiado. Poco se sabe con certeza lo que sucede en esa cartera. Especulaciones hay muchas, y rumores de redes un tanto patéticas entre laboratorios y negocios que se tejen en esas dependencias no permiten inclinar la balanza para creer que haya una gestión de excelencia. Al margen, o no tan al margen, el estado de los hospitales y el colapso de la salud pública, completa la tarea de análisis en la materia. Puede que, la figura de Graciela Ocaña, en sondeos de opinión, asome como un adalid de la transparencia, pero no puede decirse lo mismo de la gestión y eficiencia.

Podría pasarse por alto la cartera de Desarrollo Social dado que ésta funciona con absoluta diligencia, sólo que lo hace los meses previos a elecciones de la índole que fueran. Ahí sí el mecanismo obra como un reloj suizo: los electrodomésticos afloran, y es factible encontrar en una villa miseria sin electricidad ni gas siquiera, el último modelo de cocina o heladera. Son detalles que pueden opacar quizás, la llamada “distribución de la riqueza”. Lo cierto es que, Alicia Kirchner cuando se le pide, da; y esta claro que el teléfono suena para la directiva caritativa, únicamente, cuando las urnas están cerca de ser abiertas.

A este entramado de gabinete que brilla – literalmente – por su ausencia, escapa de algún modo, el ministerio de Trabajo. Como si fuese una sucursal de la CGT, los hombres de Hugo Moyano tienen pase libre a ese despacho. Carlos Tomada no falta en cuanta foto se toma en la Casa Rosada. Pareciera que hay algunos funcionarios con más presencia o tal vez con más llegada para mantener la calma. Calma que, en las próximas semanas tenderá a aplacarse en pro de descontroles que terminarán siendo una pulseada entre poderes victimarios que tratarán de situarse en el rol de víctimas. Ha habido finales de año bastante trágicos en el país, y la manía de repetir la historia es un mal síntoma.

Ahora bien, no cabe el análisis racional para la conducción de la cartera de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. En rigor, este ministerio funciona en el seno mismo de la residencia de Olivos. Por otra parte, no es noticia sino obviedad, la verdadera actividad que detenta el titular de esa área estratégica. Aquello que se “festejó” en el Senado el jueves pasado, fue monitoreado y sumado por De Vido, a los bienes gananciales de la sociedad presidencial. Casi no tiene sentido, mencionar a Skanska como ejemplo de alguna irregularidad que halla su eje en ese ministerio. Basta con remitirse, unos párrafos más arriba, a lo esgrimido sobre la acusación del fiscal Manuel Garrido…

Educación y ministerio directamente, son contradicciones en términos. La primera no es asunto de ministros sino de sindicalistas y patotas que dan el ejemplo para que, luego, sean los alumnos quienes tomen colegios y exijan autocalificarse porque es más “democrático” que si las notas las decide, evaluándolos, un maestro.

Cabría cerrar la lista con Florencio Randazzo y Sergio Massa, pero el rol de ambos es tan abstracto que casi da el giro copernicano para tornarse el más concreto de los casos: la obsecuencia en su máxima potencia. Son una suerte de repetidores del relato oficial careciendo de atril, y por ende de poder real aunque no parezca.

De ese modo se completa, aproximadamente, el elenco oficial. Nada aporta mencionar a la titular del área de Defensa, personaje que cumple la labor que se le pide, con algunos desenfrenos característicos de un género situado en el lugar menos indicado, y con un pasado que resulta una afrenta para honrar al cargo. Está para lo que los Kirchner deseen que esté: y despreciar a las Fuerzas Armadas como lo han hecho de entrada.

En definitiva, estos son los componentes de un “equipo” con más internas que coincidencias; piezas sueltas de un engranaje que podría ser descartable. Nada cambiaría para peor en ninguna de las áreas si los mencionados no estuvieran en ellas. La preocupación en ese hábitat, sin embargo, aumenta a medida que el 2009 se acerca. Considerando las bajas producidas en el kirchnerismo, y las alianzas que se hilvanan en pro de una resistencia, hay temores bien fundados. El futuro de todos y cada uno es predecible a mediano, largo plazo.

Es cierto que, en la Argentina, el cortoplacismo es quien reina, pero ni siquiera esa preeminencia por lo meramente contemporáneo puede lograr que llegue el día de la sentencia. Mientras tanto habrá que observar cómo cada uno va cercenando la institucionalidad aunque algunos datos, todavía muy aislados, parecen querer despertar a una sociedad que no tendrá ya demasiada playa ni demasiado mar para distraerse este año. © www.economiaparatodos.com.ar

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