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EPT | October 3, 2022

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Lunes 13 de junio de 2011

Futuro promisorio para la ganadería durante mucho tiempo

La actividad ganadera está reviviendo en la Argentina por el esfuerzo de quienes se capitalizan reteniendo hembras para futuros vientres, incentivados por el tiempo por venir en el que los alimentos serán los pivotes que aseguren el crecimiento en aquellos países que tienen espacios como el nuestro.

Hemos llegado a una relación stock/habs que se ubica en la más baja de la serie histórica. Es la consecuencia de una combinación de factores entre los que sobresalen la ausencia de una política ganadera, originada en el desconocimiento de las autoridades respecto de las características y el funcionamiento del más emblemático de los sectores productivos argentinos. El que hace a nuestra cultura y a las mejores tradiciones sobre las que se formó el tejido social argentino. Ya no solo no tenemos las vacas que eran parte del paisaje de nuestro campo, sino que apenas quedan girones de lo que fue nuestro orgullo.

Gran parte del desierto verde que hoy caracteriza a la agricultura, se ha formado tirando abajo alambrados, mangas, corrales, aguadas y todo lo que hacía a la explotación ganadera en las que hoy se conocen como “zonas núcleos”. El afán desmedido de rentabilidad sustituyó a la que fue infraestructura ganadera, por métodos de laboreo que no respetan siquiera la flora, la fauna y destruyen la flora microbiana del suelo. Las multinacionales se apropiaron de nuestros métodos conservacionistas y los reemplazaron por tecnologías de escala en las que el hombre no tiene cabida. Como no la tiene el productor pequeño que fue desplazado por los pools de siembra. Es como si se hubiera dado el certificado de defunción a la ganadería en zonas donde presuntivamente no regresará más. Es el resultado de la falta de una adecuada política de suelos ya que el responsable de ese escenario no fue el dueño de los campos, sino el Estado que posibilitó un verdadero sistema de monocultivo.

Sin embargo, a pesar de las dificultades que implica comenzar desde muy abajo y para algunos sin posibilidad alguna ya que los productores sin capital no tienen retorno, la ganadería está reviviendo por el esfuerzo de quienes se capitalizan reteniendo hembras para futuros vientres. Una tarea ciclópea que demanda aportes de reservas para pagar los gastos de estructura y mantenimiento. Y lo están haciendo como lo han de seguir haciendo, incentivados por el tiempo por venir, en el que los alimentos serán los pivotes que aseguren el crecimiento en aquellos países que tienen espacios como el nuestro. Y en el que estarán en un lugar de privilegio las carnes rojas.

Pero para que el éxito sea posible, se requiere que el ganadero de hoy se convierta en un verdadero hombre de empresa y proyecte su actividad, dejando el tradicionalismo y el pálpito que lo caracterizaron en el tiempo en que la rentabilidad se medía por el número de patas, tal como era propio de períodos inflacionarios. En la actualidad sólo el 5% del total de los productores se manejan con pautas modernas, propias del mundo que nos toca vivir.

En la tarea de contribuir a ese proceso, el ganadero debe comprender que su tarea implica funcionar en dos niveles, el primero que denominaría de “tranqueras adentro” y el segundo de “tranqueras afuera”. El primero es el más conocido, pero no tanto como para creer que no se puede aprender nada, en realidad el productor debe convencerse a sí mismo que antes que dueño de la explotación su función es ser la de un VERDADERO GERENTE DE PRODUCCION. El reto que deberá enfrentar será el de minimizar costos, ya que los insumos fuertemente presionados por el precio del petróleo y sus derivados, lo obligarán a extraer el máximo producto de los recursos de que dispone. Deberá mejorar todos los índices que hacen a un planteo inteligente de los rodeos, en el marco de precios de equilibrio que prácticamente tendrán como piso “por lo menos” el doble de los u$s 0,70 históricos y con valores de la tierra que no darán ningún margen para la ociosidad. Debe asimismo recordar que la época del dólar “recontra alto” ya paso en el mundo y eso hará también que la productividad deba aumentar.

En el intento de contribuir a ello, las que siguen son algunas de las directrices que deberá seguir en el planteo productivo. Es este una especie de recordatorio y nadie entienda que es un ejercicio de subestimación para el hombre de campo, pero este es el momento de replantearse toda una serie de prácticas, en la inteligencia que un empresario siempre debe tener espíritu de autocrítica. Y vaya como mensaje para quienes desde la ciudad consideran que la ganadería es la suma de vacas con un porcentaje de toros y luego esperar el resultado mirando al cielo.

A) No hay explotación ganadera, independientemente de su superficie, que no deba tener bien dimensionada la capacidad de oferta de agua, con el apotreramiento correspondiente. No se debe olvidar que el vacuno sin pasto puede vivir, pero sin agua muere rápidamente. Los corrales y las mangas en perfecto estado de funcionamiento para asegurar manejo eficiente de los encierres. La hacienda debe ser manejada de modo tal de no sufrir golpes ni presentar deterioro del cuero.

B) La combinación adecuada de pastos naturales, especies perennes y verdeos, deben ser la base del alimento, pero asimismo, fuente de reservas para los momentos de escasez. La fertilización del suelo debe hacerse sobre la base de cultivos como la alfalfa consociada que reponen el nitrógeno de manera natural.

C) La sanidad del vacuno debe estar bajo la supervisión de un profesional veterinario, que será el responsable que la eficiencia del rodeo sea máxima. No debería haber en el campo un vientre que no sea productivo. Ni ternero que muera en el momento de nacer. La revisación anual de los toros es imprescindible para garantizar que los abortos estén ausentes.

D) La genética del rodeo debe ser un elemento central de la explotación. El tamaño de vientres y toros debe estar en función de las características de la zona donde se encuentra el campo.

E) Prácticas a seguir deberían ser las pruebas de capacitación de servicio de los toros antes de entrar en servicio, para evitar el pastoreo inútil de animales poco productivos. Asimismo en lotes de hembras, es recomendable la sincronización de los celos, lo cual permite un manejo muy eficiente del rodeo. Naturalmente el estacionamiento de los servicios no puede estar ausente en un establecimiento con tecnología avanzada.

F) La capacitación del personal debe tener prioridad en el terreno de las relaciones humanas ya que todo, desde el primer responsable hasta el boyerito, deben sentir que son parte de la empresa progresista.

Una vez alcanzado el producto final, se trate de cría, recría o invernada liviana en el propio establecimiento, viene la segunda etapa de la empresa ganadera: maximizar el producto obtenido por las ventas realizadas. Es acá cuando el productor debe convertirse EN UN AGUDO OBSERVADOR DE LA REALIDAD CIRCUNDANTE, ya que entra en un terreno que le es absolutamente ajeno y en el que su dependencia de asesores es casi total. Esto no significa que no deba tener confianza en su contador, en su asesor impositivo, en su agente de ventas ni en su banco. Lo que se quiere expresar es que debe tener asesoramiento, pero sobre temas para los cuales debe haber adquirido algún tipo de preparación previa, de modo de ser interlocutor válido frente a la resolución de un problema.

Respecto del clima en que debe desenvolverse la actividad, consideramos que es posible que la caída de la actividad económica en los países avanzados, como los de Europa y Estados Unidos, produzcan una tendencia bajista sobre las materias primas industriales (aluminio, acero, cinc, cobre, plata, etc) pero nunca sobre las que están referidas a la alimentación de una población mundial creciente. Y esto será por lo menos durante dos décadas. Muchos son los desequilibrios acumulados en el mundo como para pretender que sean resueltos en lo inmediato. Felizmente para los argentinos, si contamos con un grado adecuado de sensatez en el diseño de las políticas económicas, el nuestro será uno de los pocos que habrán de tener crecimiento por las oportunidades de inversión que tiene abiertas. Para eso deberemos tener gobiernos que no traben las exportaciones de carnes, ya que las mismas no solo contribuyen a aumentar la oferta en el mercado local, sino que propenden a aumentar el rendimiento de los planteles ganaderos. © www.economiaparatodos.com.ar


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