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EPT | June 26, 2022

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Jueves 17 de agosto de 2006

Paisaje de Catamarca

El Rodeo es la villa veraniega por excelencia de los catamarqueños. Pesca, cabalgatas y descanso.

A treinta y ocho kilómetros de la capital de Catamarca, entre los cerros del Ambato, El Rodeo ofrece un microclima especial para conectarse con la naturaleza.

Hace décadas, las familias patricias de la provincia apuntalaban su apellido y su prestigio con una casa en El Rodeo. Pero, hoy, la villa ha perdido su acartonamiento y busca su perfil en el turismo. El Rodeo atrae por su paisaje, su oferta de aventura, los días cálidos, las noches refrescantes y el canto de los grillos hasta el amanecer.

A El Rodeo se llega desde San Fernando del Valle de Catamarca por la ruta provincial 4. Es un trayecto entre cerros que bordea un trecho del río El Tala y luego sube una cuesta de 1.200 metros.

Sus callejuelas de tierra serpentean entre ascensos y descensos cubiertos por un follaje denso, cruzado en más de una oportunidad los dos ríos que atraviesan la villa.

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En las afueras de El Rodeo, el visitante puede encarar una cabalgata por los cerros; caminar o hacer trekking; ir de pesca; descubrir remansos, piques y cascadas; nadar en el río o en las piletas del balneario.

En enero, el mes más concurrido, la Municipalidad organiza todos los días espectáculos musicales y deportivos.

El ascenso al Cristo Redentor, ubicado a una altura de alrededor de 500 metros, cerca de la entrada de la villa, es un paseo obligado para los turistas. Para llegar a la imagen del Cristo –uno de los emblemas del El Rodeo– se asciende por un sendero perfectamente marcado a través de la montaña. Desde el lugar se tiene una vista general de El Rodeo, del camino que lleva a Las Juntas y de la loma Pelada del Fraile, ubicada enfrente, en otro cerro.

La Pelada –se llama así porque a la distancia semeja la cabeza rapada de un cura franciscano– tiene mayor altura y más obstáculos para superar. Delimitada por un sendero que rodea la colina hasta llegar a la cima, se distingue por su gramilla pareja y baja, donde sólo se destacan unos cuantos árboles que proporcionan una ansiada sombra luego de casi 40 minutos de recorrido bajo el sol.

Otra recomendación es el Nogal Marcado, con un tiempo de caminata de aproximadamente tres horas, por lo que se recomienda llevar comida, bebida y descansar un buen rato antes de encarar el regreso.

Sobre la ladera oeste de los cerros que rodean la villa, el camino al Nogal es una invitación a la aventura. En constante ascenso, por senderos semicubiertos por el follaje, hay que cruzar el río no menos de treinta veces para llegar a la cima.

Con un poco más de esfuerzo y unos cuarenta minutos más de caminata por el mismo sendero, se llega al Bañado de los Cóndores. Sus piletones naturales de piedra y bellísimas caídas de agua lo convierten en un lugar ideal para el descanso, la pesca y el campamento.

También existe la posibilidad de alquilar un caballo y recorrer toda la villa o trotar por el camino de Las Juntas, otro pueblo similar, ubicado a 15 kilómetros al norte. Pero están quienes traen sus motos “enduro”, recorren El Rodeo-Las Juntas por los cerros, en un raid lleno de vértigo y participan en competencias que se programan los fines de semana.

Por el camino de acceso a la villa se concentran las confiterías, hosterías, canchas de tenis y boliches bailables. Además de estas propuestas, si pretende pasar una noche en carpa, encontrará opciones en diversos campings de la zona y también podrá elegir buenas parrilladas, empanadas o una muy buena comida internacional en los restaurantes de la villa. © www.economiaparatodos.com.ar


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