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jueves 28 de julio de 2005

Pases cortos 20

Apuntes sobre la Argentina, los argentinos y la realidad de todos los días.

HABLEMOS CLARO: Últimamente es sintomático. Cuando uno se encuentra con un empresario, en confianza éste manifiesta lo bien que le va y que está ganando como nunca. También que está contento con la marcha del país. Todo “off the record”. Pero cuando uno habla con un taxista o cualquier otra persona de clase media, estos no dejan de quejarse. Ni qué decir lo que se escucha al conversar con empleados, gerentes medios para abajo: las quejas suben de tono y nada alcanza para nada. ¿Por que ésta dicotomía, esta disparidad? ¿Es que hay dos, tres o más Argentinas? Decididamente para los medios hay una, para la gente hay otra y para muchos dirigentes, otra.
Lo que asombra es la lectura del dirigente empresario que, preocupado por sus resultados, ignora o quiere ignorar la realidad que acecha apenas puertas afuera de su escritorio. Con ganancias artificiales producto de un peso subvaluado, salarios mínimos, excelentes exportaciones y buenas ventas internas a precios acomodados (en algunos casos con 100% de aumento) han hecho una alianza con el Gobierno, quien con sus políticas permite y exacerba estas desigualdades.
En el siguiente cuadro se podrá ver con nitidez cómo estos gobiernos progres (¿?) de hoy han hecho que la Argentina sea un país más de la Latinoamérica tercermundista, con todos sus problemas de pobreza e indigencia, temas que antes siempre nos diferenciaban del resto.

Períodos
Tasa de pobreza
Tasa de indigencia
Pico octubre 1989
47,3
16,5
Promedio mayo 1991 – mayo 1994
19,7
3,7
Pico octubre 1996
27,9
7,5
Promedio mayo 1997 – mayo 2001
27,5
7,1
Pico octubre 2002
54,3
24,7
I semestre 2004
44,3
17,0
II semestre 2004
40,2
15,0
Datos: Período 1989-2001: Gran Buenos Aires // Período 2003-2004: total país

Los números muestran cómo la dirigencia política ha fomentado la pobreza y cómo las políticas de los gobiernos de Duhalde y Kirchner, fundamentalmente, han hundido al país y su gente en lo que creo ha sido y es el mayor saqueo de la historia argentina.
Los años pasan y ya se cumple lo que se viene previendo: el acceso a la educación es de una dificultad cada vez mayor, el 56% de los menores de 18 años es pobre y de ellos el 23,6% es indigente. El desempleo también aumenta.
Lo curioso es que, si uno observa el cuadro, se ve que de la crisis del 89 se salió a una velocidad superlativa. No pasa lo mismo con la crisis del 2001/2002, ya que a pesar del crecimiento económico y a estar arriba de los niveles de 1998, la pobreza se ha duplicado.
Sin entrar en grandes detalles, sería interesante que los empresarios vean un poco más lejos que la “punta de su nariz”, ya que por ser dirigentes tienen obligaciones, mal que les pesen y no sólo de “lobby” vive el hombre, pues si uno tiene malos gobiernos siempre algo se paga, pero si uno tiene malos dirigentes en general, el descenso cultural e institucional de un país no tiene piso. Está bien que el empresariado se preocupe de sus empresas, pero está bien también que se preocupen por la comunidad en la que viven y se desarrollan sus hijos y nietos. Es una cuestión fundamental cuando se viven tiempos de crisis casi terminales, y creo que estamos pasando una de las peores.

SEGURIDAD O LIBERTAD: A causa de los atentados terroristas de Al Qaeda se está planteando esta peligrosa disyuntiva. ¿Deberemos sacrificar nuestra libertad o varios de nuestros derechos en aras de una presunta mayor seguridad, brindada por el Estado? Occidente se lo plantea después de ver lo sucedido con la muerte del inocente brasileño Menezes en manos de Scotland Yard, así como la reacción de Inglaterra a la misma. Da miedo, es como que Al Qaeda viene ganando, ellos luchan contra las democracias y las libertades individuales. Los gobiernos occidentales pretendiendo combatirlos hacia allá van y nos estamos convirtiendo en “ciudadanos bajo estricta vigilancia pública y privada”.

TODOS CONTRA TODOS: A pesar de Arslanián y su negación de la realidad, ya en forma patológica, la falta de seguridad sigue más vigente que nunca en Buenos Aires, con la novedad de que ya la cuestión no es privativa de los ricos. No, a Santiaguito, un chiquito de 6 años apenas, lo secuestraron y mataron en un barrio humilde y de padres humildes. Curiosamente, la policía tardó “siglos” en encontrarlo, aludiendo que no tenía permiso de un fiscal para entrar en la casa vecina a inspeccionar como se lo indicaban sus perros. ¿No será que Santiaguito era humilde y no importaba demasiado?
Esto forma parte de la crisis y del deterioro institucional que estamos viviendo. Ayer le tocó a otro chico, éste de 15 años y con padre desempleado en la localidad de San Martín. Por suerte la policía lo desactivó. Cuando suceden estas cosas, es que la anomia social está totalmente vigente, las fuerzas de seguridad desquiciadas y las políticas de Estado no existen.
Esto pasa hoy a la vuelta de la esquina y los medios hablan del tema poco y mal, ya que parece que los políticos no deben ser molestados por este “chiquitaje”: ellos están en las ligas mayores, por el premio mayor, “el poder y la caja”. Así que, por favor, no los incomoden. © www.economiaparatodos.com.ar




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