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lunes 13 de febrero de 2006

Si razonan así, estamos fritos

Recientes declaraciones de la ministra de Economía, Felisa Miceli, ponen de manifiesto la manera en que el gobierno se equivoca al interpretar los problemas de la Argentina y los consiguientes errores en que incurre al diseñar y aplicar políticas económicas.

La semana pasada, Felisa Miceli formuló tres afirmaciones que permiten verificar la forma en que razona el gobierno. Es decir, la manera en que equivoca los diagnósticos y los errores de implementación en la política económica que, en el futuro, tendrán sus costos para toda la sociedad.

Veamos la primera afirmación. Dijo Miceli: “si sube la tasa de interés, el poder pasa al sistema financiero”. Con esta frase, Miceli insiste en que para enfrentar la inflación, que tiende a desbordarse, no hace falta frenar la emisión monetaria, porque si se deja de emitir las tasas de interés subirán y esta suba, supuestamente, le transferiría el poder al sistema financiero.

De semejante afirmación se desprende que Miceli cree que la tasa de interés es el precio del dinero. Que el común de la gente no versada en temas económicos cometa este error conceptual es perfectamente aceptable. Ahora, que alguien que se graduó en la carrera de Economía crea que la tasa de interés es el precio del dinero, eso sí que ya es grave. Y es grave porque quiere decir que para Miceli basta con imprimir billetes para bajar la tasa de interés, lo cual lleva a otra conclusión ridícula. Si la tasa de interés es el precio del dinero, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) podría hacer que el crédito fuera gratuito, es decir que la tasa de interés fuera cero, imprimiendo la cantidad de billetes necesaria como para bajar la tasa de interés hasta que llegue a cero. ¿Para qué hacer el esfuerzo de ahorrar (no consumir parte del ingreso) y generar crédito si con sólo comprar papel, tinta y máquinas de imprimir podemos tener crédito en abundancia a tasas de interés cero?

Con esa manía que tienen los progresista y populistas de etiquetar a quien piensa diferente a ellos, Miceli cree que la ortodoxia es nefasta, cuando en realidad está confundiendo ortodoxia con lógica. Si a Miceli no le gusta la ortodoxia, por lo menos que recurra a la lógica más elemental. ¿Qué dice la lógica más elemental? Que si las expectativas inflacionarias suben, la gente va a pedir más tasa de interés nominal para cubrirse contra la inflación, de manera que si a Miceli no le gusta la receta ortodoxa de contener la inflación reduciendo la emisión monetaria, su alternativa es menos atractiva porque su remedio termina generando más inflación y tasas de interés más elevadas. Lo mismo que lo que ella dice que genera la ortodoxia, pero con inflación. Digamos que hace doblete. Inflación más tasas de interés más altas.

Y si Miceli no cree que la gente tiene expectativas inflacionarias y devaluatorias, que se pregunte por qué causa Chávez, los organismos públicos y la provincia de Santa Cruz son los únicos a los cuales el gobierno les puede colocar deuda pública en dólares y por qué al BCRA le resulta tan difícil colocar deuda sin convalidar las mayores tasas que le demanda el mercado.

Segunda afirmación de Miceli durante la semana pasada: “los precios suben porque los monopolios manipulan los precios”. Si las empresas que hoy están en la Argentina son más o menos las mismas que estuvieron en los 90, ¿por qué esos monopolios no manipularon los precios y hubo estabilidad durante los nefastos 90? Un argumento poco convincente podría ser que esos “monopolios” que denuncia Miceli eran todos menemistas. Sin embargo, en 2003 y 2004 Kirchner no salió a denunciar ningún comportamiento antisocial, avaro o antipatriótico de los empresarios. ¿Será que a partir de 2005 los empresarios se volvieron todos avaros, antisociales y antipatrióticos y decidieron aumentar los precios? ¿O será que la demanda de moneda se saturó y la política monetaria expansiva que está llevando a cabo el BCRA tiene impacto sobre los precios e hizo eclosión durante el año pasado cuando la inflación se consolidó en los dos dígitos anuales?

Como esta afirmación se basa en un razonamiento con un fuerte contenido de delirio de teorías conspirativas, es que el gobierno recurre a los controles de precios. Los desvaríos sobre las teorías conspirativas derivan en una política de precios congelados artificialmente. En vez de parar la emisión monetaria, inventan monopolios conspirativos y hacen “acuerdos” de precios que no funcionan. El costo se verá en el futuro cuando alguien tenga que desactivar esta política de congelar precios para permitir un reacomodamiento de los precios relativos.

Tercera afirmación de Miceli: “los controles de precios son un puente de plata hasta que maduren las inversiones”. Mas que como un puente de plata, yo veo a los controles de precios como a un puente colgante de sogas y maderas podridas sobre un precipicio. Comparar a una endeble política antinflacionaria basada en controles de precios con un puente de plata me parece tragicómico.

Pero más allá del absurdo de la comparación, Miceli, como economista, debería saber que los controles de precios distorsionan los precios relativos y que con distorsión de precios relativos son pocos los que se animan a invertir porque desconocen cuánto tiempo podrá mantenerse esa distorsión. Y agrego, Miceli debería saber que la seguridad jurídica y las reglas de juego de largo plazo son claves para atraer inversiones, dos factores en los cuales este gobierno tiene un rotundo aplazo.

Miceli cree que con inseguridad jurídica, falta de horizonte en las reglas de juego de largo plazo y con una dirigencia política tilinga igual van a producirse inversiones en la cantidad suficiente como para que aumente la oferta de bienes y servicios, bajen los precios y se frene la inflación.

Si Miceli piensa combatir la inflación esperando una avalancha de inversiones en este contexto de disloque institucional, con el BCRA emitiendo como viene haciéndolo y el presidente “congelando” precios, lo más probable es que en el futuro tengan que inventar alguna nueva conspiración nacional o internacional para explicar por qué su puente de plata no aguantó el peso de la realidad. © www.economiaparatodos.com.ar




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