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Jueves 21 de junio de 2007

Los Ángeles: Hollywood y algo más

La megalópolis del sur de California no sólo alberga la industria del cine más famosa del mundo. Es también la ciudad de la moda, de las tendencias jóvenes, de las autopistas, de los autos y de las famosas chicas californianas.

¿Dónde termina Los Ángeles? ¿Es en Laguna Beach por el sur y en Malibú por el norte? Definir los límites de esta ciudad ya dice mucho acerca de su diversidad y de sus múltiples atracciones.

Desde el mar en Santa Mónica, con su famosa escollera con parque de diversiones incluido, hasta las montañas de San Bernardino que enmarcan un microclima ideal para las plantaciones de vid, Los Ángeles es una invitación a la excursión y al paseo.

Tener auto es una obligación. Las extensas distancias para ir de un lado a otro lo hacen imprescindible. La ciudad está cruzada por autopistas que unen la playa con las montañas y el sur con el norte. El transito es denso y hay que armarse de paciencia, según las horas.

Una estadía mínima en la ciudad que vio nacer a Mickey Mouse y a Disneyland no puede tener menos de cuatro días. Y para tener una idea de ella en ese tiempo habrá que hamacarse.

La Interstate 5, que cruza el oeste americano como una columna desde México a Canadá, nos lleva hacia el sur para conocer Newport Beach y Laguna, los lugares que puso de moda la serie de TV “The O.C.”. Típicos lugares de playas, de surf, de bares que se encadenan con negocios de indumentaria. Todo parece extraído de la televisión, incluido el desfile de autos último modelo que no se repiten ni a propósito. Si dejamos el centro de Los Ángeles temprano en la mañana, podremos desayunar en alguno de estos fantásticos lugares que miran el mar.

De regreso, podemos parar en Anaheim, la tierra de Disney, hacer unas compras en Downtown Disney y almorzar en alguno de los buenos restaurantes que acompañan a los negocios. Por supuesto, si la intención es visitar los parques, la sugerencia de cuatro días de estadía no nos alcanzará.

La tarde la podemos pasar en Huntington Beach, un esplendido pueblito de surfistas, con museo y hall de la fama incluidos. Podemos pasear por la playa o tomar sol mientras vemos surfear a alguna celebridad de las tablas y, luego, tomar algo en alguno de los pubs que tienen mesitas en la vereda de la avenida principal. O también tentarnos con un café en el lobby del Hyatt, para después recorrer sus lugares comunes –la piscina y los jardines-, que bien lo merecen.

En verano, podemos regresar siguiendo al norte la Pacific Highway, con la puesta del sol sobre el mar, antes de cenar en Long Beach, asiento del histórico Queen Elizabeth I.

Otro día vale la pena dedicarlo a contratar una excursión que nos sumerja en Beverly Hills y nos muestre las casas de los famosos y la extraordinaria vista de Los Ángeles desde Mullholland Drive, una serpenteante subida por la montaña que entrega un escenario único de la ciudad vista desde lo alto.

Desde ya, ningún paseo por Los Ángeles puede ser completo sin conocer Hollywood. Hay visitas contratadas a los estudios, pero el corazón de todo está en Hollywood Boulevard. Allí está el Kodak Theatre, donde se entregan los Oscars, rodeado de un centro comercial impactante y del Teatro Chino, en cuya explanada están las marcas de manos y pies de actores y actrices de todos los tiempos, desde Marilyn y Sophia Loren hasta Bruce Willis y De Niro.

Un recorrido por Sunset Boulevard nos traerá reminiscencias de un San Isidro aun más rico y extendido, con lugares de moda y de gastronomía internacional para elegir.

Si de recorrer calles típicas se trata, Wilshire no puede estar ausente: es un resumen de Los Ángeles. Poblada, refinada, popular, cara, de clase media, la avenida es un muestrario móvil y transversal. En su cruce con Rodeo Drive, en Beverly Hills, parecería que el buen gusto llega a su esplendor. Allí podemos pasear y cenar, porque incluso estando en la cima del mundo pueden encontrarse lugares accesibles para una buena comida.

El esfuerzo de resumen en las líneas de nuestra columna es máximo. Sin embargo, eso es bueno. Será la excusa para volver a la fascinante Los Ángeles y recorrer Manhattan Beach, los parques de Universal Studios, Venice, Marina del Rey y, de yapa, Disneyland por dentro. © www.economiaparatodos.com.ar


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