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Jueves 24 de abril de 2008

Reflexiones sobre política exterior venezolana

La diplomacia chavista tiene dos caras, una visible liderada por la Cancillería y otra subterránea coordinada por los servicios de inteligencia.

Las “políticas exteriores” de los países transgresores que, burlándose de la normas internacionales, tienen políticas “intervencionistas” en los “asuntos internos” de sus vecinos -como Cuba y Venezuela- son, por su particular naturaleza, seguidoras de Jano. Porque tienen dos caras. Una, que es la normal, esto es la visible. Y otra que es patológica, invisible, artera, subterránea, opaca.

La primera responde a políticas que se llevan a cabo en torno a la Cancillería. La segunda, en cambio, a aquellas que se tejen desde todo el complejo entramado de los gobiernos de esos peculiares países que pretenden exportar su visión de cómo funciona y “debería funcionar” el mundo. Esta última es generalmente coordinada por los servicios de inteligencia, en estrechísima vinculación con los niveles más altos de los Poderes Ejecutivos.

1. La lectura de la Memoria Anual del llamado “Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de Venezuela” es el balance visible de la primera de esas dos caras. Ella merece que le dediquemos algunas observaciones, por su peculiar contenido.

En primer lugar, porque revela la increíble cercanía operativa que existe entre las actividades de dos dictadores: (i) Alexander Lukashenko, de Bielorrusia, el último dictador de la Vieja Europa, y (ii) Hugo Chávez, de Venezuela.

Casi la mitad de todos los acuerdos bilaterales de “cooperación” que fueron suscriptos el año pasado por Venezuela con países de Europa (55, en total) se celebraron con Bielorrusia, esto es nada menos que 23 de ellos. Los hay en áreas tan diferentes como: agricultura, economía, energía, petroquímica, maquinaria pesada, cooperación financiera, comunicaciones, educación, turismo, planificación urbana (bastante curioso, por lo menos, porque Caracas y Minsk son, ambas, ciudades no solo caóticas, sino bastante poco atractivas) y medio ambiente.

Argentina viene enseguida, pero con algo menos de “intimidad” con el caribeño. Lo de las “valijas” que circulan (financiando a “amigos”) repletas con petrodólares, es obvio, pertenece a la “cara opaca” de las relaciones bilaterales y no figura en los múltiples “acuerdos de cooperación” oficiales que se firmaron.

Con Asia, en particular, el acento de la política exterior venezolana se puso, como era previsible, en Irán, su segundo aliado estratégico, además de Bielorrusia. Con ese país Venezuela suscribió nada menos que distintos 42 acuerdos bilaterales de cooperación. Irán está considerado, recordemos, como el primer país del mundo en el rubro (también opaco) de la “exportación de terrorismo”, lo que no deja de preocupar a la región. Nosotros los tenemos cerca, desde que están muy activos también en Bolivia, adonde llegaron de la mano de Venezuela, con distintos proyectos.

Hay también “acuerdos de cooperación” que se firmaron con China, Laos y Vietnam, aunque de bastante menos envergadura.

Con África, el acento venezolano del año pasado se puso en Botswana, Malawi, Burundi y Mauritania.

Con nuestra propia región, los campeones de la cooperación somos ciertamente nosotros, los argentinos, aunque en un lote compuesto además por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Brasil que nos pisan los talones. Hay algunos otros “convenios de cooperación” que han sido suscriptos con Colombia, Chile y Uruguay. También con varios países caribeños, particularmente en materia de venta de crudo a precios preferenciales, a cambio de otros apoyos o favores, en áreas más políticas.

Los acuerdos que, en cambio, tienen que ver con la llamada “Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América” (ALBA) están obviamente diluidos en los capítulos de las relaciones opacas. Una cosa es lo que sus autoridades dicen que hacen y otra – distinta- es (según confirma la experiencia reciente de los peruanos) lo que efectivamente están haciendo, en especial en materia de siembra ideológica y aliento a la subversión.

Respecto de los Estados Unidos, destacamos un comentario de los varios que conforman la Memoria en este capítulo que nos parece realmente insólito, desde que en el texto se deja constancia de haber establecido lazos con algunas “comunidades organizadas” norteamericanas de “afro-descendientes”. Con carácter prioritario. Sin cometarios.

2. La diplomacia “chavista” está siempre activa. Y cuenta con el apoyo -casi incondicional- de sus principales aliados en la región. Particularmente con el de Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador y Nicaragua. En más de una oportunidad también con el de Argentina, aunque las relaciones entre ambos países están ahora algo deterioradas por la anunciada nacionalización de SIDOR, la gran empresa siderúrgica venezolana, controlada por capitales argentinos.

La referida actividad diplomática da, como veremos, sus frutos. El llamado “GRULAC” -esto es el grupo informal integrado por los treinta y tres países de América Latina y el Caribe en las Naciones Unidas- acaba de “endosar”, por aclamación, la candidatura de Nicaragua para presidir la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El proceso se llevó a cabo a último momento, casi entre gallos y media noche, para no generar oposición, asegurando así que, desde otros rincones de la región no aparecieran otros candidatos. Esto, conforme a la tradición del organismo multilateral, asegura al país centroamericano la elección para ese cargo por un año, sin mayores problemas.

Nicaragua es, reiteramos, una aliada (compañera de ruta) incondicional del régimen de Hugo Chávez. De esta manera, Venezuela -que en el 2006 no consiguiera ingresar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, después de haber sido propuesta por Argentina y tras 48 votaciones consecutivas- obtiene ahora un triunfo diplomático. Menor que el pretendido en su momento, pero una victoria al fin. Particularmente por lo que significa la sugestiva aprobación de la candidatura de Nicaragua por parte de todos sus pares, sin fisuras, en lo que luce como una inusual demostración -indirecta- de solidaridad continental con el patológico líder del virtual emirato caribeño.

La presidencia de la Asamblea será ejercida por el Padre Miguel D’Escoto Brockman, que se desempeñara como Canciller de Nicaragua desde 1979 a 1990, durante la administración “sandinista”. Como furibundo anti-norteamericano, D’Escoto es un conocido y duro crítico del capitalismo. Según anunciara, se dedicará a tratar de fortalecer las facultades de la Asamblea General (tarea en la que otros han fracasado)

Como Presidente de la Asamblea General, D’Escoto no tendrá voto en las decisiones del órgano, las cuales, por lo demás, no son obligatorias para los Estados Miembros. No obstante, si D’Escoto pretendiera utilizar políticamente el púlpito de la Asamblea General (lo que no parece impensable) es probable que su actitud pueda generar algunas resistencias e incidentes.

3. En otro plano, un aliado cercano de Chávez parece estar “en dificultades”. Se trata de Desi Bouterse, un ex sargento (auto-ascendido a Coronel), que tomara por la fuerza el poder en Surinam poco después de su emancipación de Holanda.

Surinam es un tórrido país tropical, bañado por las aguas marrones del río del mismo nombre, ubicada en la cuenca del Orinoco, de apenas 470.000 personas, sin influencia hispana, poblado por una inusual mezcla de gente de origen africano y asiático.

Bouterse, que hoy tiene 62 años, mantuvo por años el poder de facto en su país, a la cabeza de una Junta Militar que, en su momento, se apoderó del poder por la fuerza. En los comienzos de los ochenta, su siniestro gobierno habría asesinado a opositores y rivales. Entre ellos, a un grupo de 15 conocidos periodistas, abogados y líderes opositores, el 8 de diciembre de 1982. Por el grave “delito” de disentir.

Hoy, como cabeza del principal partido político de Surinam, Bouterse tiene una banca parlamentaria, lo que le confiere inmunidad respecto de un pedido de captura de “Interpol” vinculado con una sentencia que fuera dictada en Holanda, en 1999, por estar involucrado en el tráfico de cocaína.

Inmensamente rico, se dice que controla minas de oro y bosques de madera fina. Hoy Bouterse milita claramente entre los populistas que apoyan la “visión” política de Hugo Chávez. Veremos si continúa gozando, como otros en diversos rincones de la región, de una “zona de impunidad” absolutamente inaceptable. © www.economiaparatodos.com.ar

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


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