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EPT | September 21, 2020

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Lunes 18 de agosto de 2008

Si el Gobierno no cambia, ¿para qué cambiar a Moreno?

Las crecientes críticas que se levantan contra el secretario de Comercio Interior deberían, en verdad, dirigirse a los Kirchner ya que son ellos quienes lo dejan hacer y lo mantienen en el cargo.

Como era de prever, en algún momento tenían tenía ocurrir que Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, entrara en desgracia. Y era inevitable, no sólo por sus hábitos agresivos, que en todo caso son un agravante por abuso del poder, sino porque su método para combatir la inflación estaba condenado al fracaso de entrada y, encima, ha generado desabastecimiento y serios daños al sistema productivo. En rigor, el objetivo que durante todos estos años ha perseguido Moreno no ha consistido en defender el bolsillo del consumidor sino que intentó esconder la realidad para mostrar una falsa imagen de estabilidad y progreso del modelo kirchnerista. No le interesó destruir la industria láctea o de la carne, por citar dos ejemplos, recurriendo a métodos totalmente arbitrarios, con tal de disimular una inflación galopante.

Pero, seamos sinceros, el “método Moreno” de apretar a empresarios, adoptar medidas arbitrarias y destructivas de la producción solo fue posible porque Néstor Kirchner le dio vía libre para arrasar con cuanto sector productivo fuera necesario al punto que también se animó a destruir el INDEC. Dicho en otras palabras, Moreno hizo lo que le indicó Kirchner. Algo así como la obediencia debida. Y sigue haciendo de las suyas porque Cristina Fernández de Kirchner lo acepta o porque la presidenta no ejerce efectivamente sus funciones y es Néstor el que continúa al mando del barco.

Es por esta razón, que las crecientes críticas que se levantan contra Moreno deberían, para ser más exactas, estar dirigidas al matrimonio gobernante dado que son ellos los que lo dejan hacer y lo mantienen en el cargo. En síntesis, no es el método Moreno el que está destruyendo el sistema productivo, sino el método Kirchner ejecutado por Moreno, por lo tanto, reemplazar a Moreno por otro que haga lo mismo que Moreno no tiene sentido. Los que tienen que cambiar son los Kirchner. Y si ellos cambian, entonces, tendrá sentido remover del cargo al actual secretario de Comercio. No es el modelo Moreno el que no funciona. Es el modelo K que es hace agua por todos lados, mientras Moreno, cual soldado leal y obediente, comete todo tipo de tropelías para satisfacer las demandas de sus superiores.

Cuando en la campaña electoral de 2003 Néstor Kirchner mostraba como el modelo ideal el New Deal que aplicó Roosevelt en EE.UU. en la década del 30, creía que todo se limitaba a aumentar el gasto público para reactivar la economía. Pero aparentemente desconocía que gracias a que la Corte Suprema de Justicia Norteamericana intervino limitando el poder del las arbitrariedades del Ejecutivo, fue que se produjo la recuperación de la economía norteamericana.

En efecto, en aquellos años el gobierno norteamericano no solo recurrió al expediente de aumentar el gasto estatal, como si este fuera un mecanismo mágico de crear riqueza, sino que, además, aplicó una serie de regulaciones y controles a través de un organismo que era la National Recovery Administration. Roosevelt aplicó una maraña de regulaciones y controles arbitrarios gracias a los poderes absolutos que le delegó el Congreso Norteamericano. Fue la Corte Suprema de Justicia, a partir de un caso sobre la leche, la que restituyó la confianza en las instituciones dado que declaró inconstitucional las medidas burocráticas que aplicaba el Ejecutivo. Dijo la Corte Norteamericana que el Congreso le había delegado al Ejecutivo poderes que atentaban contra la división de poderes y ponían en peligro la democracia.

Es más, el alto tribunal declaró inconstitucional la National Recovery Administration, que era el organismo burocrático creado para establecer códigos y normas para regular la industria porque estaba emitiendo circulares que implicaban que el Ejecutivo se arrogaba el derecho de legislar, cuando en una democracia es el Legislativo el que tiene esa función.

Obviamente que Roosevelt no se quedó quieto y enfrentó a la Corte al punto de intentar remover a los jueces. Intento que no prosperó. No fue el aumento del gasto público, las regulaciones, los controles de precios ni mucho menos la Segunda Guerra Mundial la que sacaron a los EE.UU. de la depresión económica, sino la recuperación de la confianza de los agentes económicos en las instituciones norteamericanas a partir de la firme posición de la Corte Suprema de ese país de limitar el poder del Ejecutivo, eliminando los poderes absolutos que el legislativo le había delegado por considerarlos inconstitucionales.

Salvando las distancias, fue la reacción de varios legisladores kirchneristas y de Cobos ante la 125 la que tranquilizó transitoriamente la crisis del campo. Y digo transitoriamente porque todavía no se ha solucionado nada. Por el contrario, continúan las medidas arbitrarias como la prohibición de exportar quesos.

Por eso sería muy importante que el próximo paso, ahora que el Congreso ha despertado de su larga siesta, fuera derogar las facultades extraordinarias que le ha delegado al Ejecutivo para manejar a su antojo el presupuesto. Y también sería muy importante que, si es que existe alguna causa, la Corte Suprema de Justicia declarara inconstitucional las arbitrarias medidas que adopta el secretario Moreno. Por ejemplo, cuando prohíbe la exportación de quesos está violando la constitución dado que, según nuestra Carta Magna, todo habitante tiene derecho a ejercer toda industria lícita. Y, hasta donde yo sé, producir y exportar quesos no es una actividad ilícita.

De lo que se trata, entonces, no es de remover a Moreno, que es un simple peón que aplica con mucho fervor las arbitrariedades que le ordenan sus jefes. De lo que se trata es de limitar al poder del matrimonio gobernante. No solo para recuperar los valores republicanos, sino también para recuperar la confianza en la economía, dado que la gente comenzará a ver que puede defender el fruto de su trabajo y de sus inversiones gracias a que las instituciones funcionan limitando las formas autocráticas de gobernar. © www.economiaparatodos.com.ar


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