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Jueves 13 de septiembre de 2007

La vuelta del dólar

Los ahorristas comienzan a huir nuevamente del peso argentino para refugiarse en el dólar, mientras la inflación se devora cada vez más rápido las “ventajas” del dólar alto.

Algunos en nuestro país seguían creyendo que era posible aislarlo del mundo civilizado, tanto en lo económico como en lo financiero, y ese ha sido el objetivo de un sinnúmero de medidas tomadas en los últimos cuatro años por el actual Gobierno. La política cambiaria, por ejemplo, se basó en un tipo de cambio “lo más alto posible”, un estricto -casi policial- control de cambios y la permanente intervención del BCRA en el mercado.

Pero la crisis desatada a mediados de julio, con epicentro en los Estados Unidos, ha mostrado, precisamente, que aquello es imposible de lograr cuando la globalización ya es un hecho consumado. Y pese a las supuestas barreras puestas para evitar que resultara afectada, como la acumulación de reservas considerada oficialmente como el recurso anticrisis por excelencia, la Argentina resultó ser la más perjudicada, con un aumento en la demanda de dólares, fuertes caídas en los valores bursátiles y un estrepitoso derrumbe de los precios de los bonos e importantes subidas de la tasa de interés y del riesgo-país.

Felizmente, el viernes 17 de agosto, la oportuna intervención de los bancos centrales de los principales países lograba frenar el pánico, que ya era generalizado. Por su parte, el BCRA actuó tardíamente al disponer una inyección de pesos en el sistema financiero argentino mediante una nueva operatoria de pases, aunque el riesgo de una importante devaluación del peso estaba fuertemente acotada, precisamente, por aquella falta de liquidez en el mercado de dinero. Como resultado de todo lo ocurrido, las reservas internacionales se redujeron, al mediar agosto, unos USD 500 millones.

Sin embargo, fue casual que la inesperada demanda motivada por la estrepitosa salida de capitales facilitara la acción del BCRA en el mercado, en momentos en que la nueva política oficial era la de subir un nuevo escalón el precio del dólar para que “flotara” dentro de una banda entre $ 3,10 y $ 3,20, según se encargaron de publicitar “altos funcionarios del ente monetario”. El objetivo, en ese sentido, resultó exitoso, aunque con una innecesaria pérdida de reservas.

Por ejemplo, en Brasil, la crisis por las subprimes provocó, transcurridos 17 días de agosto, una abrupta caída del real del 11% y 23 días después, sin que el Banco Central brasileño perdiera un solo dólar de sus inmensas reservas, al cierre del viernes 8 de septiembre, el real recuperaba 6% de aquel valor perdido, afianzando su revalorización.

La última quincena de agosto fue extremadamente difícil y compleja para los operadores del Mercado Unico y Libre de Cambios argentino, que se mostraban afectados por una rara sensación de dudas e incertidumbres crecientes, en un marco con mucha más volatilidad y movimientos impredecibles. Es que el publicitado mensaje oficial, emitido a través de todos lo medios, de que la política cambiaria ahora resultaba ser una “flotación administrada” colmó todas las expectativas, siendo motivo de los más diversos comentarios y, como no podía ser de otra manera, de gestos risueños. Es que no se entendía cómo, desde los más importantes ámbitos oficiales, se podía anunciar un hecho de tanta trascendencia y significación desconociendo olímpicamente de lo que se estaba hablando. Y en esto hay que ser claro y terminante. El sistema cambiario que rige en la Argentina nada tiene que ver con la flotación administrada que existe en los países civilizados.

En los últimos días de agosto el BCRA tuvo un a ardua tarea para evitar que el tipo de cambio vendedor de transferencia traspusiera la barrera de 3,18 y el peso marcara nuevos mínimos frente al dólar. En esos días, incluso, fue auxiliado por los bancos oficiales, el Provincia y Nación, al acentuarse la demanda por las habituales operaciones de fin de mes que se agregaron a la salida de capitales especulativos, que volvían a su lugar de origen por aversión al riesgo, en momentos en que la crisis de los créditos hipotecarios en los Estados Unidos aún seguía vigente.

Sin embargo, el mes terminó con los ánimos más calmados en los mercados globales y la oferta y la demanda en el Mercado Unico y Libre de Cambios argentino tendió a equilibrarse y el BCRA, increíblemente, hasta tuvo que comprar para evitar que el tipo de cambio del peso/dólar cayera por debajo de los $ 3,15.

En esos días la entidad presidida por Martín Redrado, informó que la pérdida de reservas, de unos USD 900 millones en el mes de agosto, se debió, en parte, al pago de deuda pública y “por diferencias de cotización del dólar frente a otras monedas (euro, yen, libra) y las intervenciones en el mercado de cambios. Y agregaba: “La estrategia del Banco Central para neutralizar las presiones en el mercado de cambios se basó en una fuerte intervención en el mercado de futuros”. A propósito, trascendió que durante agosto con ese instrumento se ha dado cobertura por el riesgo de cambio a inversionistas en general por un monto cercano a los USD 2.000 millones, en operaciones con contratos a vencer el último día hábil de ese mes y septiembre.

Es oportuno recordar que con la generosa venta de dólares al contado se ha beneficiado a los especuladores que pudieron huir de la Argentina cambiando sus pesos a un relativamente bajo tipo de cambio y, además, el ente monetario inyectó en el mercado la suficiente liquidez para que ello pudiera ser posible.

Mientras, en el Precoloquio de IDEA, realizado el martes 4 de septiembre, en el Hotel Sheraton, Cristina Fernández de Kirchner sorprendió al auditorio, conformado por más de 700 ejecutivos, con esta frase: “No es sustentable por mucho tiempo la ventaja del tipo de cambio competitivo. Es necesario complementarlo con inversión tecnológica y productiva”, agregó. Pero 48 horas después su marido, el presidente de la Nación, en un breve diálogo con un periodista del diario BAE, tras la reunión realizada con representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA), aseguraba que “el tipo de cambio se va a mantener competitivo, en una banda cercana a los 3,20 pesos”.

Es la primera vez, durante el actual gobierno, que en la misma cúspide del poder aparece una voz disonante con el mensaje oficial, reiterado una y otra vez, de que la actual política económica se basa en un “tipo de cambio alto”. No obstante, aquella afirmación de la candidata a presidente parecería tener hoy mayor razonabilidad que la sustentada por Néstor Kirchner, quien insiste en que se debe seguir el mismo camino que impuso apenas asumido y que nos conducirá a otra crisis, cada vez más cercana. Por eso, desde el 24 de julio, cuando se marcó un máximo de USD 44.234 millones, hasta el miércoles 5 de septiembre, con USD 43.002 millones, según el último dato oficial, el BCRA perdió USD 1.212 millones de sus reservas internacionales tratando, ahora, de que el tipo de cambio no supere los $ 3,20, como quiere el Sr. Presidente.

La incertidumbre, importada y acentuada localmente, resultó motivo suficiente para provocar primero la huida hacia el dólar de inversionistas en general y luego de quienes tenían sus ahorros en los bancos en depósitos a plazo fijo en pesos. Precisamente, fue muy evidente en estos últimos días la fuerte demanda del billete dólar provocada por la corrida de los ahorristas para deshacerse, lo más rápido posible, de la moneda argentina.

En tanto, continuaba la agresiva intervención del ente monetario en el mercado de cambios, al contado y a futuro, y también en el de dinero y se repetían las reiteradas “llamadas” de altos funcionarios a las tesorerías de los bancos para que se los informara sobre quiénes vendían títulos públicos y compraban dólares. Mientras, se sabía que las importaciones marcaban un nuevo récord de USD 4.400 millones en agosto y la inflación se devoraba mucho más rápido que antes las “ventajas” del dólar alto. © www.economiaparatodos.com.ar

José Alfredo Nogueira es corredor de cambio y autor del libro “Las reglas del juego. Mercado de cambios y operaciones con divisas” (Editorial Argenta). Para comunicarse con él: josenogueira@fibertel.com.ar.


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