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Jueves 1 de marzo de 2007

Problemas bancarios

Transcribimos a continuación los reclamos de un lector frente a los problemas para operar con el Banco HSBC.

Tigre, 2 de febrero de 2007

Banco HSBC
Estimados señores:

En mi carácter de titular de la cuenta “Empresa” Nº 083322399/3, me dirijo a Uds. a los efectos de reclamar por lo que a esta altura parece más una burda desprolijidad, que un problema pasajero como se lo ha intentado presentar desde la sucursal San Fernando de esa entidad, con la que opero desde septiembre de 2006.

Paso a relatar cronológicamente todas las situaciones por las que he debido pasar a lo largo de estos casi cinco meses.

En agosto de 2006, se presentó en mi firma un empleado del banco que tras entregar una tarjeta con logo del banco me indicó que su trabajo consistía en adherir nuevos clientes a la cartera del banco, y que dado el perfil de mi empresa, me invitaba a sumarme a la misma.

Para ello, y luego de dar una serie de detalles del servicio, que al comparar con los otros bancos con los que opero me resultaron ventajosos, me solicitó una serie de fotocopias (extractos de otras cuentas, pagos de Ingresos Brutos, IVA, Inscripciones, documentos y demás), tras lo cual quedó en contactarse a la brevedad para proceder a la apertura.

Esta llamada se dio algunos días después, tal cual lo prometido por el joven, ante lo cual debí concurrir a la sucursal y entrevistarme con una oficial de cuentas “Empresa”, la que cuando supo que yo había sido “reclutado” por ese joven comenzó a negar cada uno de los beneficios que aquél me había ofrecido (costo de servicio mensual, tipo de servicio, costo de terminal “posnet” para tarjetas de crédito, etcétera, etcétera), aduciendo que ese señor trabajaba para un prestador que no pertenecía al banco por ser un servicio tercerizado y que lo único que hacían era prometer cosas imposibles para captar clientes y luego se desentendían del tema. Hasta aquí, la primera desprolijidad.

Así las cosas, y a pesar de haber estado a punto de no aceptar la apertura, ya que parecía poco serio lo ocurrido, lo hice por las referencias de colegas y parientes que ya operan con la entidad, pero con el correr de los días comprendí definitivamente mi error, ya que lo que siguió fue una serie de disgustos y experiencias olvidables.

Primero, y de acuerdo a lo solicitado por la oficial que abrió la cuenta, el tipo de cuenta que me convenía era el intermedio y no la cuenta “Gold”, que es la que se me cobra (aunque yo solicité la otra), por lo que acepté su costo , que rondaba los $ 35 mensuales (IVA incluido). Luego me solicitó otras fotocopias para evaluar (ventas de los últimos 12 meses, pagos de IVA, Ingresos Brutos, y extractos de tarjetas).

Grande fue mi sorpresa cuando al concurrir con esa documentación la señorita ya no estaba más en la entidad, por lo que debía contactarme con otra persona que recién concurriría a los dos días, cosa que finalmente hice, entregándole la documentación solicitada prolijamente ubicada en un folio.

Nunca más supe de ella, ni adónde fue a parar mi documentación. Segunda desprolijidad.

Luego, situación que continúa hasta el día de hoy, la atención telefónica automática no funciona con mi cuenta, y desde septiembre debo pedir con un operador, que me atiende luego de varios minutos de escuchar la publicidad de todos los productos del banco, para que sólo me indique el saldo de apertura y debo adivinar los cheques que originaron dicho saldo ya que el sistema no me lo entrega ni a mi ni al operador, no sólo los cheque sino los impuestos, descuentos y demás, pueden ustedes fijarse en la fecha de mi primera queja ante esta anomalía, y siempre se me contestaba que en unos días más se normalizaría el servicio (hasta hoy no funciona y van a ser cinco meses). Hasta aquí la tercera desprolijidad.

Simultáneamente, el servicio de la página web tampoco funciona con mi cuenta, pueden ustedes consultar la antigüedad de mis quejas, ya que luego de cambiar tres veces la clave (con las consabidas idas y vueltas a la sucursal, ya que no se envían claves telefónicamente, ni por e-mail), recién pude ingresar a la misma, aunque sólo me permite recibir el saldo y me niega el acceso a movimientos y acreditaciones de tarjetas. Cuarta desprolijidad (de terror, ¿no?).

A esta altura, operar parece una tarea difícil, aunque cuando hago mis reclamos en la sucursal se me contesta que no puede ser, que soy el único cliente con ese problema (como si yo tuviera alguna deficiencia mental para operar sistemas electrónicos o telefónicos con los que ya trabajo desde hace más de veinte años en cuentas de otros bancos). Recién la semana pasada un nuevo oficial de cuentas no demasiado despierto, pero por lo menos preocupado por la situación, se ofreció a llamar al call center del banco para verificar si era cierto lo que yo decía. Tendrían que haberle visto la cara cuando el operador le comentó que hasta el mes de marzo no se arreglaría el sistema (parece que no era yo el retardado).

Pero la gota que colmó el vaso y que motiva esta carta cargada de indignación se dio el jueves 18 de enero cuando del call center se me indicó que no había sistema disponible y que el último saldo disponible era de $ 1.009, con lo que sabiendo que sólo podía ingresar un cheque de $1.000 me quedé tranquilo y no pasé por la sucursal.

Mi sorpresa fue al día siguiente, cuando me entero que el saldo era de $ 0,48 (cuarenta y ocho centavos) deudor y que el mismo generaría una multa de $ 30 más IVA. ¿Ridículo o indecente?

Al enterarme, concurrí al banco a pedir el cierre de la cuenta , ya que esto no me había ocurrido jamás y no iba a permitir que se repitiera, a lo que el gerente, o quien dijo serlo, me dijo que no me hiciera problema, que eso se solucionaba, que lo importante era que yo entendiera cómo funcionaban el call center y la web, para lo que puso el caso en manos del subgerente, quien, como sobrando la situación, me dijo que el problema es que yo ingresaba mal al call center, ya que debía hacerlo con el CUIT y no con el DNI, por lo que intentó ingresar en ambos servicios y, obviamente, al no poder hacerlo me dijo que se comunicaba a mi teléfono a la brevedad. Nunca supe más nada de él… hasta ayer, que por un error mío (lo reconozco, aunque supongo que el olvido está relacionado con un serio problema de salud familiar, aunque esto no me exima de la responsabilidad), olvidé anotar un cheque librado y mi cuenta volvió a aparecer deudora por unos pesos ($45, cuando ese día entraron casi $ 3.000 de cheques), con lo que la multa volverá a cobrarse.

Finalmente, yo quisiera preguntar al banco HSBC si el servicio que se me está ofreciendo califica aunque sea remotamente para ser denominado “Golf”. Parece una burla, ¿no? No tengo acuerdos, ni tarjetas ni atención personalizada, se me trata como un deficiente y encima se me esquilma descaradamente.

Es por ello que he decidido prescindir de vuestros servicios, en cuanto se cobre el último cheque librado, pero antes me ocuparé de publicitar por todos los medios de los que dispongo lo ocurrido durante estos meses, y denunciar ante todos los entes que corresponda a la entidad por el deficiente servicio dispensado.

Sin otro particular, los saludo atte, esperando que puedan solucionar estos problemas con futuros clientes, lo que sin duda mejorará la imagen del banco, por lo menos en lo que a mi respecta.

Jorge E. Morales
Arquitecto
DNI 10.203.642


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